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Incendios en Zamora

Brigadistas de fuera apagan el fuego de Zamora

Alfredo Cantalejo y Samuel Rico, de una cuadrilla de Segovia que están apoyando a sus compañeros para atajar los incendios forestales que asolan la provincia

Samuel Rico (izquierda) y Alfonso Cantalejo, llegados desde Riaza (Segovia) para reforzar el operativo contra incendios de Zamora. Emilio Fraile

“Nunca habíamos visto incendios tan grandes como estos de Zamora”. Se llaman Alfredo y Samuel y forman parte de una unidad llegada desde Riaza (Segovia) con dotaciones conocidas como Romeo y Charlie, que es el nombre que reciben en el argot los retenes y las motobombas de extinción de incendios forestales. Son los inquilinos de la residencia Juvenil Doña Urraca que estos tiempos de zozobra provincial se adapta a las circunstancias y lo mismo que acogía estudiantes en el invierno alberga ahora brigadistas llegados de fuera para echar una mano a sus compañeros en al extinción de los fuegos que consumen la provincia.

Brigadistas de otras provincias, alojados en la Residencia Juvenil Doña Urraca. | Emilio Fraile

Jóvenes y bien preparados Alfredo Cantalejo y Samuel Rico saben bien a lo que se enfrentan y no tienen miedo por más de que sean conscientes de que en su trabajo la seguridad al cien por cien no existe y el riesgo de un percance, aunque se intente minimizar, siempre está presente.

“Venimos de Riaza, provincia de Segovia. Hemos estado tres días en un incendio en Riaza, en Navafría y automáticamente para acá. Llevo cuatro años en el operativo contra incendios y nunca había vivido una cosa como este verano. Ha sido desde el inicio en el mes de junio, y con los incendios que está habiendo, con esas dimensiones no lo había conocido nunca”.

Alfredo Cantalejo asegura que “estamos preparados para luchar contra el fuego”. ¿En algún momento se le ha pasado por la cabeza pensar, ¿pero qué hago yo aquí? “Ese momento siempre surge, qué hago yo aquí. Pero al final, es el trabajo, vas, haces lo que puedes intentas que todo salga bien y que no le pase nada a nadie del equipo”.

Protocolos de seguridad

Es difícil medir el riesgo: “Hay protocolos de seguridad, se procuran seguir todos, lo que pasa es que el incendio es impredecible, es como es. Por regla general si haces las cosas bien y con cabeza sabiendo lo que haces no tiene por qué pasar nada. Pero vamos, la seguridad absoluta no existe. Aunque procuramos que sea la mayor posible”.

Los miembros del operativo de lucha contra incendios otorgan buena nota a la estancia en la residencia de doña Urraca: “estamos muy bien, la gente es muy amable y nos han atendido de maravilla, sin pegas”, dice Alfredo.

Samuel Rico es un agente medio ambiental también de la comarca de Riaza y explica la dotación que ha llegado desde la provincia segoviana, por fortuna menos acostumbrada que la nuestra a los fuegos, al menos los de gran intensidad: “Hemos venido en un convoy compuesto por agente medio ambiental, un técnico del servicio territorial de Medio Ambiente, el Romeo 1 que es el retén de ahí y una Charlie, que es una motobomba de la comarca, que es de Coca” (también localidad segoviana).

Un verano complicado

El agente medio ambiental confiesa que “este es un verano muy complicado, en Segovia no los solemos tener, aunque hemos sufrido dos fuegos grandecitos para lo que suelen ser los incendios en la provincia. Pero bueno, que cuando nos toca salir de la provincia vemos unos incendios bastante grandes, fuegos de unas dimensiones que no habíamos vivido. Al final son zonas de montaña que por la orografía, tipo de vegetación y otros factores cuando se produce un incendio alcanza unas extensiones bastante grandes y difíciles de parar”. Y ha influido la mala suerte. “Encima ha venido como ha venido, que son tormentas secas, con estas temperatura, con el estrés hídrico que tiene la vegetación. Entonces en caso de incendio, el fuego es imparable, vamos a decirlo así”.

Sin miedo

Solo con ver las imágenes de las llamas la mayoría de la gente se impresiona, por lo que formar parte del operativo contra incendios tiene que ser como vivir una especie de pesadilla. ¿Se pasa miedo? “No. Porque tampoco se trata de meterte en el corazón de las llamas, es más bien ir cumpliendo el objetivo que te marcas. Cuando llegamos nos ponemos en contacto con el puesto de mando avanzado, nos suelen dar instrucciones, hablas con el jefe de sector, que suele ser un agente medioambiental también. Te pones en contacto con él a través de un canal que tenemos. Cada sector tiene un canal. Y una vez que nos ponemos en contacto con él ya recibimos instrucciones. A nuestro convoy nos asignan una tarea y vamos a por ella, poquito a poco y sin correr riesgos porque la seguridad es lo más importante de todo”.

“Soy agente medioambiental. Aprobé la oposición hace once años y todo ese tiempo he estado en Riaza. Del trabajo me gusta todo, incluidos los incendios. Estuve muchos años trabajando en las brigadas helitransportadas y bien, me gustaba mucho”.

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