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La Opinión de Zamora

Blanca Ares | Directora de Universidades e Investigación

“El reclamar una EBAU única es motivo de justicia, de equidad y de igualdad”

“Adquirir competencias transversales ayuda a los estudiantes para su desarrollo profesional en materia de creatividad o pensamiento crítico”

La directora de Universidades e Investigación, Blanca Ares. | Jose Luis Fernández

Con el deseo de lograr que la EBAU única sea una realidad, la directora de Universidades e Investigación, Blanca Ares, analiza la buena salud de la que gozan las facultades de Castilla y León.

–El alto número de aptos en la prueba de la EBAU de junio vuelve a poner a Castilla y León en lo más alto del nivel de resultados. ¿Dónde radica el secreto?

–Creo que, más que un secreto, es una realidad que ya conocemos. Tenemos un sistema educativo muy potente, unos docentes muy comprometidos, unas familias que valoran mucho el esfuerzo y la educación y unos estudiantes que se preparan para estas pruebas, especialmente en 2º de Bachillerato, con mucha dedicación. Esa es la clave de unos resultados que mantenemos año tras año. El porcentaje de aptos supera el 98% en las pruebas de la EBAU e incluso la nota media obtenida en la fase general se ha incrementado ligeramente en relación con el año pasado.

–Son excelentes resultados, pero se continúa sin alcanzar el sueño de una EBAU única, ¿cuáles son las principales trabas?

–La reivindicación de una EBAU única reclamada desde hace años por Castilla y León se debe a motivos de justicia, de equidad y de igualdad, no a que nuestros resultados sean buenos. Tenemos alumnos excelentes, con un porcentaje de aptos solo superado este año ligeramente por La Rioja y el pasado por el País Vasco, con una nota media muy alta, que se ha incrementado. Y pensamos, no solo desde la Junta, sino desde toda la comunidad educativa, que es de justicia realizar una prueba única cuando el distrito universitario es único y cuando nuestros estudiantes pueden acceder a las universidades de toda España al igual que otros de otras comunidades autónomas.

–¿Se logrará algún día?

–El ministerio nos lanza mensajes sobre la nueva prueba que tendrá que entrar en vigor e implementarse en el 2024, pero, en realidad, no hemos recibido todavía ningún documento que podamos analizar para hacer una valoración de si esta prueba, aunque no sea única, vaya a ser más homogénea. No entendemos desde Castilla y León las dificultades de establecer una prueba única cuando existe un distrito único. Las intenciones del ministerio son tender a una mayor homogeneidad en las pruebas pero no es suficiente.

El ministerio nos lanza mensajes sobre la nueva prueba que tendrá que entrar en vigor e implementarse en el 2024

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–¿Queda entonces camino por recorrer?

–En un futuro próximo lo vemos complicado, sobre todo por los mensajes que nos lanzan los ministerios de Educación y Universidades, que son los competentes para diseñar las características básicas de la prueba y para organizarla. En otros ámbitos se ha demostrado que es interesante establecer esa prueba única para que todo el mundo pueda acceder en condiciones de igualdad en base a su mérito y capacidad, así que confiamos en que reflexionen, acojan las peticiones de nuestra comunidad autónoma y de los colectivos afectados y que pueda plantearse en un futuro una prueba única. Mientras tanto, seguiremos reivindicándola y defendiéndola en todos los foros.

Pensamos que con una prueba única se estaría igualando y equiparando la acreditación de los conocimientos

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–¿En qué beneficiaría a los estudiantes de Castilla y León?

–Pensamos que con una prueba única se estaría igualando y equiparando la acreditación de los conocimientos que los estudiantes de 2º de Bachillerato tienen que tener para acceder a la universidad. Una vez que realizan la prueba y acceden a la universidad de todo el sistema nacional, las capacidades y preparación de los alumnos deberían ser la misma y entendemos que, especialmente en titulaciones con una alta demanda y por lo tanto con un número de plazas limitadas, las condiciones de partida de los estudiantes deberían ser las mismas.

Nuestros estudiantes han demostrado que están muy preparados y, por lo tanto, llegan listos a las universidades. Eso puede jugar en contra a aquellos que no están tan preparados, con independencia de su nota, porque van a encontrar más dificultades a la hora de desarrollar sus estudios universitarios. Por eso consideramos que la prueba única sería una manera de reconocer por un lado ese esfuerzo, nivel y capacidades de los estudiantes de Castilla y León y, por otra parte, permitiría que el nivel de la educación universitaria que es tan importante para la preparación de su futuro, se conseguiría elevar, sobre todo en esos títulos con alta demanda a la que acceden los estudiantes con mejores notas.

–¿Cuáles son las carreras más demandadas en las universidades de Castilla y León?

–Igual que en todas las universidades públicas, los estudios más demandados tienen que ver, especialmente en estos últimos años, con los relacionados con las ciencias de la salud, como Medicina, Enfermería o Biotecnología y, por otro lado, hay demanda, y por lo tanto una nota de corte alta, en ramas relacionadas con las Matemáticas en relación con Filosofía o grados dobles de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, por ejemplo. Títulos que se plantean de forma novedosa, que resultan atractivos y que, sobre todo, parece que tienen una salida profesional inmediata. Sin embargo, esto no ocurre siempre, por ejemplo, las ingenierías son unas titulaciones que siempre tienen un alto grado de empleabilidad, pero la demanda de estos estudios a nivel general en España no es tan alta como la respuesta que tendrían en el mercado laboral.

–¿Los estudiantes piensan más allá de su futura inserción laboral?

–Una de las finalidades de los estudios universitarios es la inserción laboral, pero no la única. Debemos pensar que es bueno e interesante desarrollar una carrera en estudios que hoy en día no tenga tanta empleabilidad, pero que en el futuro sea necesaria. Me refiero a perfiles que no son de corte tecnológico, pero que, combinados con competencias tecnológicas, puedan complementar la formación, como la Filosofía, las lenguas o el Marketing. Lo importante es combinar en esos títulos la adquisición de competencias transversales y eso lo están haciendo muy bien las universidades públicas de Castilla y León con los denominados “soft skills”, que ayudan a los estudiantes a adquirir competencias necesarias en su desarrollo profesional, como el trabajo en equipo, la creatividad o el pensamiento crítico. Es tan importante como incorporar ese componente tecnológico a las carreras más clásicas, para formar en perfiles combinados que va a necesitar el mercado de trabajo en el futuro más próximo.

–¿Es una asignatura pendiente mantener el talento en el territorio?

–Más que asignatura pendiente es un objetivo para la Consejería de Educación en esta legislatura. Hemos llegado a un nivel de desarrollo en el sistema universitario y queremos centrarlos en el apoyo al talento, formándolo y generándolo de alguna manera desde el sistema educativo y universitario. El talento es la materia prima que necesitamos y para ello dedicamos diferentes medidas que están teniendo resultados muy positivos, como unos precios para realizar másteres habilitantes muy competentes con respecto a otras universidades españolas. También tenemos una política de becas muy interesante que hemos ido reformulando en los últimos años. En el último curso, hemos conseguido que casi 10.000 alumnos reciban una beca una ayuda al estudio que supone un plus para aquellos que decidan realizar sus estudios en Castilla y León. A todo esto hay que añadir otras medidas relativas a la carrera académica, con ayudas para la contratación predoctoral. Las universidades, gracias a las financiación de la Junta, han incrementado notablemente el número de plazas de ayudantes de doctor, pasando de 17 en 2012 a 217 en 2021. En esta legislatura también estamos centrándonos especialmente en el emprendimiento universitario innovador y en la creación de “start ups” que puedan establecerse en Castilla y León y desarrollar en esta tierra su trabajo, generando riqueza en empleo y desarrollo del tejido productivo como una vía paralela a la del empleo público y la carrera investigadora.

–¿En qué nivel está la labor investigadora en las universidades de Castilla y León?

–Las funciones fundamentales de la universidad son la docencia, la investigación y la transferencia, tres funciones que están íntimamente relacionadas. Tenemos excelentes docentes, pero también excelentes investigadores. Desde la consejería queremos impulsar también esta misión investigadora, financiando gran parte de esas investigaciones y, sobre todo, generando un ecosistema que sea propicio para que esta investigación se desarrolle en Castilla y León, esto retroalimente a la parte docente y acabe transfiriendo resultados. Entre muchas otras medidas que tenemos de financiación o de impulso a la investigación, una iniciativa novedosa a nivel incluso estatal es la que denominamos escaleras de excelencia, con ocho unidades y un centro que han obtenido sello de excelencia y en las que hemos reforzado su vertiente internacional, porque es uno de los pilares fundamentales para conseguir reconocimiento.

–¿También es esencial una mayor relación entre la universidad y la empresa?

–La universidad y la empresa deben conversar y estar alineadas en objetivos. Llevamos desde 2008 impulsando el Plan de Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa (TCUE), con relevantes iniciativas de colaboración. La empresa aporta equipamiento y la universidad capital humano, perfiles específicos para incorporar al mercado laboral. La empresa y la sociedad local se están acercando así a la universidad, a la que reconocen como socio fiable y compañero que puede ayudar en el desarrollo de su actividad, más todavía teniendo en cuenta que el tejido productivo de Castilla y León se centra en las pymes, a las que la universidad pone a disposición todo su conocimiento.

–¿Qué camino se está siguiendo?

–El próximo paso es poner a disposición de las empresas el catálogo de equipamiento científico y tecnológico de las universidades. Para ello, hemos creado una aplicación donde está volcado todo ese equipamiento de todos los laboratorios científicos de las universidades para que tanto la comunidad investigadora como las empresas lo puedan utilizar. Nos parece que esta pata conecta muy bien a las empresas con la universidad, como un departamento de I+D para las empresas.

Hay un déficit general de estudiantes de ingeniería que demandan ahora mismo las empresas

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–Existe un alto número de universitarias pero ¿sigue siendo un problema a tratar el que no elijan las carreras técnicas?

–Por un lado, hay un déficit general de estudiantes de ingeniería que demandan ahora mismo las empresas, así que hay que recuperar ese éxito que tenían las ingenierías, porque son necesarias y además tienen una alta empleabilidad. Pero además, efectivamente, hay una brecha de género en titulaciones STEM, aunque hay que destacar que Castilla y León cuenta con el mayor número de catedráticas mujeres a nivel nacional. Durante muchos años el número de mujeres con carácter general que estudiaban era mayor que el de los hombres, al igual que en las primeras etapas de la carrera académica investigadora. La brecha está en las últimas etapas, con los investigadores principales. Desde la Consejería de Educación estamos impulsando estos perfiles, tratando de promocionar sus carreras. Pero hay que impulsar estas iniciativas desde las edades más tempranas, porque la decisión de estudiar una titulación u otra no se hace en Bachillerato, sino que hay que incidir en el fomento de las vocaciones antes, incluso en Primaria. Con el plan de TCUE tenemos un pilar dedicado a la difusión de la ciencia que incluye medidas para fomentar la participación de la niña y la mujer. Nos parece importante que haya referentes y que se visibilice el trabajo de las investigadoras con carácter general para que la sociedad conozca la labor que ellas realizan y que las niñas sean conscientes de que pueden perfectamente dedicarse a una carrera STEM, porque tiene las mismas capacidades.

–Inmersos en la elaboración de la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario, ¿qué aspectos considera que deberían estar reflejados?

–Nosotros hemos hecho aportaciones al borrador de esta nueva ley, pero echamos en falta un debate un poco más profundo entre comunidades autónomas y con la comunidad universitaria en general. Para nosotros es muy importante garantizar el acceso y por eso queríamos que se reflejaran esas condiciones en igualdad a través de una prueba única, nos parecía importante, al ser el primer paso para el inicio de la vida universitaria. Luego pensamos que hay que establecer una carrera académica o investigadora clara, que genere incentivos, para que nuestros investigadores tengan una cierta estabilidad y sepan que méritos tienen que ir adquiriendo o acreditando a lo largo del tiempo. También nos parece fundamental el tema de dividir las vías de acceso o de permanencia en la vida laboral. En cuanto a la financiación, otro de los grandes temas de la ley, sí compromete un incremento del sistema de financiación, que celebramos, pero que esperamos que desde los ministerios afectados se establezcan antes de aprobar la ley, es decir, saber los mecanismos para transferir esa financiación extraordinaria a las universidades para llegar a ese porcentaje de inversión sobre el PIB, que no sea algo de lo que se vaya a hablar después de que la ley se apruebe.

–¿Cuál es su valoración general?

–Nos parece importante que la ley recoja algunas mejoras, aunque no es nada ambiciosa. En algunas ocasiones, desde mi punto de vista, genera más confusión y deja abierto tanto la regulación de cuestiones importantes basándose en la autonomía universitaria, por lo que no va a aprovechar la fuerza del sistema universitario nacional, sino que va a diseminar esfuerzos y a generar diferencias entre sistemas. En cuanto al tema de financiación nos parece estupendo, pero nosotros, como hemos hecho con la bajada de precios públicos, cada vez que aprobamos alguna medida que afecta al presupuesto de las universidades, inmediatamente compensamos, es decir, la calidad de la enseñanza y de la investigación no se puede ver desprestigiada y por lo tanto pensamos que la ley debería ir acompañada de una memoria de impacto normativo y económico real y de una concreción de las medidas que va a poner a disposición el ministerio para este incremento de financiación. Eso todavía no ha llegado y nos parece que si no, la ley se quedaría en papel mojado, deben ir acompañadas de respaldo presupuestario.

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