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In memoriam

Brindis al cielo

(A Andrés Vázquez, in memoriam)

Retrato de Andrés Vázquez ( Óleo sobre tela), 1964 ( propiedad de la familia ). Portada revista Fiesta Española. | Cedida

El día diecisiete de junio de 2022 fallecía para el mundo a los ochenta y nueve años de edad el mejor torero zamorano de toda la historia. Con él, fallecía también el imborrable y buen amigo ANDRÉS VÁZQUEZ, el ARTISTA creador de cientos de tardes de ARTE y gloria en esa especial danza o ballet generadora de tanta BELLEZA plástica como es LA TAUROMAQUIA, se quiera o no se quiera ver.

Andrés Vázquez, el torero natural de Villalpando, es ya nuestra historia para el futuro en la memoria colectiva, que muy bien sabe apreciar esto que digo y, sobre todo, sabe valorar al HOMBRE que se juega la VIDA por una extraña inspiración, enigmática y compleja, con la MUERTE siempre a su lado en estas ineludibles citas del arte taurino.

Monumento a Andrés Vázquez. ( bronce y piedra). Escultor : Crespo Rivera . 1964. Inaugurado en 1997. Entrada Plaza de Toros de Zamora. | L.O.Z.

Atrás queda la dura biografía de su figura enjuta y menuda, castellana y sobria, su trazo delicado y suave, con ritmo y compás hacia ese amigo- enemigo que es el toro BRAVO, ese fiero y bello animal tan simbólico en esta tierra que se llama España.

Dibujo estudio de Andrés Vázquez por Antonio Pedrero, 1963. | Cedida Antonio Pedrero

Dentro de ese rutilante traje de luces existe un HOMBRE que profesa, como si de una religión se tratara, una de las formas de crear ARTE más singulares del universo.

Brindis al cielo

Andrés Vázquez poseía como pocos elegidos la “claridad que siempre viene del cielo” (Claudio, te recuerdo), ese don que los buenos creadores del arte algunas veces destapan en la memoria de sus contemporáneos.

Es su noble y fugaz tributo, donde la valentía y el corazón se unen y enfrentan a la muerte, que junto a la belleza danzan siempre en triple armonía. Y será el triunfo y la gloria, donde Andrés Vázquez tocó el cielo tantas veces, pero también sufrió el doloroso infierno de sus cogidas, que no faltaron.

Muchas gracias, Andrés, por darnos tantos momentos de tu genuina hondura, alegría y arte, especialmente en estas fechas de San Pedro, tan zamoranas. Que él, que tiene las llaves del cielo, te haya abierto la Puerta Grande del Paraíso como último premio.

Aquí nos quedamos con la humana cercanía de tu profunda e indeleble amistad, tu cariño de buen amigo. Toda Zamora, estoy seguro, BRINDA AL CIELO por la memoria de uno de sus hijos que más paseó su nombre por todo el mundo.

Descansa en paz y hasta siempre, querido MAESTRO, querido AMIGO.

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