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La Opinión de Zamora

El incendio dañó 3.500 colmenas en la Culebra y el valle del Tera

La Junta distribuye desde Mombuey el primer envío de emergencia de 14 toneladas de preparado alimenticio para las abejas

Los apicultores rellenan bidones del preparado alimenticio para abejas recibido en Mombuey. | Araceli Saavedra

El número de apicultores afectados por el incendio de la Reserva Regional de la Sierra de la Culebra asciende a 43, y las colmenas afectadas ascienden a 3.511, de las que 582 se calcinaron totalmente y 2.929 quedaron vivas pero sin posibilidad de recolectar alimento al desaparecer prácticamente toda la flora. La mayor parte de los productores tendrán que hacer los traslados de los colmenares.

El servicio Territorial de Agricultura y Ganadería destinaba los primeros 14.000 kilos de alimento de especial elaboración para las abejas procedente de la hidrólisis enzimática de la sacarosa, es decir. un compuesto de origen natural que genera una disolución de glucosa y fructosa en agua, como explica el presidente de Apis Durii, Francisco Alonso.

La entrega de este compuesto alimenticio de emergencia se centralizó ayer en Mombuey bajo la supervisión de un representante de la oficina de Extensión Agraria Comarcal, hasta donde se desplazaron los primeros afectados. Se ha repartido el alimento de forma acorde con el tamaño de las explotaciones y la situación en que han quedado las colmenas tras el incendio, y se calcula que será suficiente para 15 días.

Llegada a Mombuey de los 14.000 kilos de alimento para abejas. | A. S.

Íñigo Martín, vecino de Muelas de los Caballeros, es uno de los apicultores perjudicados con 115 colmenas en Sarracín. Tiene repartidos los colmenares en varias zonas entre Zamora y León.

José Villar Peral, de Ferreras de Arriba, es uno de los apicultores más perjudicados con 520 afectadas de las que sobreviven 490 y se calcinaron 30. Reconoce estar “muy jodido”. Cuando salieron del pueblo el fuego y el humo entraban por tres frentes: Otero, Sarracín y Villardeciervos. “Estábamos rodeados”, recuerda amargamente el apicultor carballés.

Las colmenas de Javier y María, de Sagallos –uno de los pueblos que no alcanzó el incendio–, estaban repartidas por Codesal y Cional, donde sí pasó el fuego asolando el ecosistema. Las llamas no quemaron las colmenas pero dejó solo un perímetro de 50 metros a salvo, donde no se pueden alimentar. Esta joven pareja montó la explotación en 2012 al hacerse cargo de algunas colmenas del padre de María, que ya había sufrido dos incendios en sus colmenares. Javier hizo la carrera de Arquitectura y María es Trabajadora Social, pero se licenciaron en plena crisis económica “y no había trabajo”, por lo que la apicultura fue para ellos una alternativa laboral y una oportunidad para poder vivir en el pueblo. Ella es además guía, a temporadas, del Centro de la Miel de Codesal.

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