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La Opinión de Zamora

Clara: “la estrella” que regresa con el poeta

La familia de la mujer de Claudio Rodríguez homenajea a la guía del ilustre zamorano y deposita sus cenizas en San Atilano

La familia Miranda, tras depositar las cenizas de Clara junto a las de su compañero de vida, el poeta zamorano Claudio Rodríguez en San Atilano. Jose Luis Fernández

“El primer surco de hoy será mi cuerpo”. Las palabras del epitafio del universal poeta zamorano Claudio Rodríguez presidían ayer el homenaje a su otro yo, a quien fue su compañera de vida, su amante y confidente, su gran amor: Clara Miranda. Ya ni la muerte podrá romper esa férrea unión entre dos seres únicos e irrepetibles, “dispares en su forma de ser”, pero en comunión con su forma de entender y estar en el mundo, subrayaron amigos y familiares en el Cementerio de San Atilano, donde depositaron ayer sus cenizas.

Los sobrinos nietos de Clara Miranda depositan flores en la sepultura de sus dos seres queridos; a la izquierda, un integrante del Seminario Claudio Rodríguez lee un poema.| J.L.F Jose Luis Fernández

“Irrepetibles, muy contradictorios, a veces, pero no podían vivir el uno sin el otro”, coincidía en subrayar su familia en boca de su hermano Ignacio y de su sobrino más pequeño, Agustín Miranda Gómez, tras el acto organizado, al que acudieron integrantes del Seminario Permanente Claudio Rodríguez de Investigación, amigos de la infancia, el pintor zamorano Antonio Pedrero; y el cineasta también zamorano José Luis Viloria, entre otros.

Fue Agustín el encargado de dibujar la semblanza de la “tía Clara”, con palabras “sencillas”, cualidad que derrochaba quien fue la sombra del poeta, una sombra con peso, que guardaba el secreto de llevar de la mano a Claudio desde esa comprensión y camaradería, “aunque, a veces, dijeras “¡estoy harta del tío Claudio!” sin que el enfado pudiera apoderarse de su paciencia. “¡He sido tan feliz y me lo he pasado tan bien!”.

Agustín Miranda Gómez, sobrino de esposa del poeta zamorano, dedica unas palabras a su tía. Jose Luis Fernández

Con los ojos humedecidos por una “marcha tan repentina e inesperada, fue como un rayo”, el hijo del hermano pequeño de Clara dio paso a la descripción de una mujer “de carácter electrizante, con esa travesura de niña pequeña y gamberra”.

"Quizás, como te gustaba decir, medio en broma, te hayas convertido en una estrella. No me extrañaría”

Agustín Miranda Gómez - Sobrino de Clara Miranda

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Agustín presumía de tía con sus amigos, de quien fue "puente en la familia" de las distintas generaciones, recalcó, “de la persona más joven y apasionada por la vida que conozco, llena de energía. Quizás, como te gustaba decir, medio en broma, te hayas convertido en una estrella. No me extrañaría”.

Los asistentes dejaron flores sobre la tumba de Claudio y Clara. JOSE LUIS FERNANDEZ

Los amigos y familiares reconocieron en la semblanza del sobrino a la Clara “rebelde y cariñosa, generosa y disfrutona, con infinita curiosidad y ganas de aprender”, que mostraba “un verdadero amor a la vida”.

El presidente del Seminario Claudio Rodríguez, Miguel Casaseca, antes de leer un poema del poeta. JOSE LUIS FERNANDEZ

Era el turno del presidente del Seminario, de Miguel Casaseca, que eligió un poema de los cuatro que Claudio dedicó a Clara, fechado en 1953, publicado en la antología de 1980 de un amigo suyo. Tardó en ver la luz porque guarda el pudor del joven enamorado, que rendido a los pies de su novia, llegó a vender la moto que su padre le había comprado para poder comprar un billete que le llevara hasta Zarautz, donde veraneaba la familia Miranda cuando abandonaba los calores de Madrid.

Casaseca rememoró los momentos vividos con Clara, “esos ojos líquidos, acuosos, transparentes y muy alegres, de pilla y sinceros”; esa capacidad de aproximarse al otro, “enseguida te agarraba del brazo y cualquier distancia que pudiera existir, desaparecía, como si la conocieras de toda la vida”.

“Ella enseguida te agarraba del brazo y cualquier distancia que pudiera existir, desaparecía, como si la conocieras de toda la vida”

Miguel Casaseca - Presidente del Seminario Permanente Claudio Rodríguez de Investigación

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Fue “un homenaje a los dos, de los presentes y de los que ya no están aquí”. En el aire revoloteaba el nombre de José Ignacio Primo, socio del Seminario, y de su esposa, recientemente fallecidos.

Operarios del cementerio de San Atilano depositan las cenizas de Clara junto a Claudio. Jose Luis Fernández

El presidente del Seminario se detuvo en la sonrisa de Clara que la definía y en la presencia que distinguía a Claudio para dar lectura a “Los cinco pinares” que comienza con el verso “con los cinco pinares de tu muerte y la mía, tú volverás”.

La lectura de otro poema dio fin al acto que cerró Ignacio Miranda para agradecer el gesto del Seminario y repartir entre los presentes flores. Los sobrinos nietos de Clara fueron depositando flores sobre la sepultura.

Ignacio reiteró que su hermana mayor "era una personalidad, una pieza fundamental para la familia, el nexo entre todos, tenía un enorme cariños por sus sobrinos, siempre pendiente de todos. Era una referencia". De ahí que "su relación con Claudio la hayamos vivido de una manera absoluta. Mis hijos, mis sobrinos mayores lo recuerdan siempre como persona, fundamentalmente, y con gran admiración".

Tanto una como el otro "eran muy vitales" y su huella en la familia es muy profunda, que les ha dejado a Zamora como herencia, Clara "siempre estaba pendiente de Zamora y le encantaba venir". La celebración del Seminario para ella era muy especial, agrega otro sobrino.

Momento del acto religioso en el camposanto zamorano. JOSE LUIS FERNANDEZ

Viloria recordó al vecino de la avenida de Requejo, en el número 11 y al colaborador en aquellos documentales sobre Zamora al que el director puso imágenes y el poeta el texto, un tiempo compartido en el que “se fraguó una amistad de años”, aquellos vinos en Zamora cuando se encontraban y la relación más estrecha en Madrid.

“Clara estaba muy a tono con él en todos los aspectos, culta y, sobre todo, mujer con esa sensibilidad tan importante para un hombre difícil. Ella siempre le acompañó”

José Luis Viloria - Cineasta y amigo de Claudio Rodríguez y Clara Miranda

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La conjunción profesional fue absoluta, “era muy facilísimo trabajar con él, era un hombre muy inteligente y sabía encontrar la palabra justa para adecuarla a la imagen”.

La música también estuvo presente en el homenaje a Clara Miranda. JOSE LUIS FERNANDEZ

El cineasta puso en valor a un hombre “honesto, sencillo, humilde, muy bien avenido con la gente de todos los estratos sociales y muy buenísima persona”.

De Clara, destacó esa persona que “estaba muy a tono con él en todos los aspectos, culta y, sobre todo, mujer con esa sensibilidad tan importante para un hombre difícil. Ella siempre le acompañó”.

Y Pedrero recordó a la "persona excelente" que era esta mujer "cercana, simpática, alegre, muy dinámica, una enamorada de Claudio y de todo lo que lo relacionado con él". En su recuerdo, la primera visita de la novia del amigo a Zamora en los años 60, "lo pasamos fenomenal".

"El día que enterramos a Claudio nos invitó a los amigos a una comida y nos dijo "quiero que este día os reunáis siempre en homenaje a Claudio". Ahora será por los dos".

Antonio Pedrero - Pintor zamorano y amigo del matrimonio.

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No dudó en afirmar que "ella es una ausencia muy grande para nosotros. El día que enterramos a Claudio, el 22 de julio de 1999, nos invitó a una comida sorpresa en Los Pelambres y nos dijo "quiero que este día os reunáis siempre en homenaje a Claudio", y lo seguimos haciendo. Ahora será por los dos".

Agradecimiento de la familia de Clara Miranda a los presentes en el entierro en Zamora.

Agradecimiento de la familia de Clara Miranda a los presentes en el entierro en Zamora. S. A.

El pintor volvió a evocar al amigo, como tantas veces, al hombre “cercano y fiel, que prefería a la pandilla de toda la vida, charlar con los gentes sencillas a las grandes pompas”, alejado del ámbito académico, más próximo al mundo de la plástica, donde tenía a sus amigos, que al literario.

"Era una mujer entrañable y vital, muy positiva, siempre buscaba el lado bueno a todo. Nunca la he oído hablar de tristezas"

Fernando Yubero - Biógrafo de Claudio Rodríguez

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Fernando Yubero, el biográfo de Claudio, apuntaba que el matrimonio, al que conoció en los años 80 del siglo pasado, "tenía una idea sagrada de la amistad". El estudioso del poeta rememora a esa Clara que "entrañable y vital, muy positiva, siempre buscaba el lado bueno a todo. Nunca la he oído hablar de tristezas", cuya conversación giraba siempre entorno a su admirado marido.

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