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Desempleo en la provincia

La experiencia límite de un parado en Zamora: vivir sin dinero

Un zamorano espera desde hace 6 meses a que el INSS resuelva su reclamación por retirarle el Ingreso Mínimo y sin poder recibir ayudas

Varios zamoranos pasan junto a la sede del Inss. Jose Luis Fernández

No es el primero ni el único caso en Zamora. A sus 60 años, en paro por la crisis y con un historial médico que limita de forma sustancial sus oportunidades para trabajar, con una incapacidad del 47% reconocida, se ha visto sin ningún ingreso de un mes para otro. ¿Su delito? Tener un piso pagado desde hace años, que pudo comprar cuando aún disponía de empleo, sin que nadie le haya aclarado seis meses después de dejar de abonarle el Ingreso Mínimo Vital (IMV) por qué se tomó esa decisión porque "del piso no vivo”. Ese tiempo han transcurrido desde que recibió los últimos 469,9 euros que le habían concedido el INSS tras haber cumplido con todos los requisitos en mayo de 2021.

El último pago fue en noviembre y “en mayo me dirigen una carta y me dicen que excedo los ingresos porque me valoran mi vivienda en poco más de 41.000 euros. Ahora resulta que tengo que vender el piso para vivir”, se lamenta angustiado por la experiencia que le está tocando sobrellevar. Sobreviviendo “gracias a un amigo que me está ayudando”, explica desde el anonimato con el que intenta no alarmar sus hijos.

Los 469,9 euros del Ingreso Mínimo Vital le permitían mantenerse por sí mismo, con la vivienda propia ya pagada, “era un dinero que me llegaba justo para mantenerme, pero, al estar solo, me llegaba porque tengo únicamente los gastos de agua, luz y la comida”. De hecho, solicitó esta prestación porque la cantidad a percibir era un poco superior a la Renta Garantizada de Ciudadanía, unos 430 euros entinces que venía percibiendo, “y, aunque la diferencia de dinero no es mucha”, cuando los ingresos son escasos, “20 o 30 euros más, para los que tenemos poco, algo más nos viene muy bien”.

El 18 de diciembre de 2021 puso una reclamación ante el INSS que todavía no ha obtenido respuesta, “fui el 24 de abril pasado para preguntar por qué no me habían contestado y me dijeron que era raro, que se traspapelaría. Y yo llevo medio año sin cobrar un duro”. Afectado psicológicamente y anímicamente, no alcanza a comprender por qué le han retirado la ayuda y por qué nadie le da una solución, “¡toda la vida trabajando desde los 8 años, cotizando, y que llegues a los 60 con esta situación!", declara ante la lentitud del INSS en resolver su caso.

“Sé que no soy el único, que hay más personas que se han quedado sin el Ingreso Mínimo Vital después de concedido y que también han reclamado”, lo que confirman abogados que están llevando a otros perjudicados en Zamora.

Este hombre, que se decidió a solicitar el IMV “porque parecía más seguro que la Renta Garantizada”, no tuvo ninguna dificultad con su petición, “no me pusieron pegas, me lo aprobaron y con efecto retroactivo me lo ingresaron”, previa devolución de lo cobrado en esos meses de la Renta Garantizada. “Me revisaron todas mis condiciones, lo que no me pidieron fue nada sobre la casa. Tuve que hacer la declaración de la renta porque estás obligado con el Ingreso Mínimo Vital, con la renta garantizada no es necesario”.

A partir de ahí, surgió el problema, “me dijeron que superaba por unidad familiar la cantidad que permite acceder a la prestación al superar los poco más de 16.000 euros de ingresos anuales porque te cuentan el valor del piso. He tenido que mandar un certificado histórico de que yo siempre he vivido solo”.

Aquejado de un infarto, “estoy operado de los dos oídos, del derecho no oigo nada, tengo problemas de movilidad en caderas y piernas porque trabajé en la construcción duro”. En 2015 tuvo su último empleo en el Ayuntamiento de su lugar de residencia, “he estado mirando a ver si por la minusvalía encontraba algún trabajo”, pero no ha habido suerte.

Y duda de que pueda haberla más adelante, “ahora mismo con las condiciones físicas que tengo, con los grandes problemas de salud, es complicado encontrar un empleo. No puedo andar un kilómetro seguido, se me hinchan los pies. Si no tenía derecho al Ingreso Mínimo, que no me lo hubieran concedido”. Se siente pagano, en todo cado, de un error administrativo, que ahora es su ha puestoben jaque lo que ya era una precaria forma de vida.

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