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La Opinión de Zamora

La brecha de género aún se percibe más en la Zamora rural que en la urbana

Un informe del CES deja patente que, “a pesar de los importantes esfuerzos” realizados, la desigualdad se intensifica en los pueblos

Una mujer camina por la calle en un pueblo de Zamora. | Jose Luis Fernández

La brecha de género aún se percibe de un modo más intenso en la Zamora rural que en la urbana. Así lo pone de manifiesto el informe elaborado recientemente por el Consejo Económico y Social (CES), un estudio elaborado a nivel nacional que concluye que, “a pesar de las actuaciones puestas en marcha” para corregir las desigualdades entre hombres y mujeres, los datos de los territorios despoblados siguen evidenciando importantes problemas vinculados al mercado de trabajo que “explicarían la importante emigración femenina, especialmente entre las mujeres jóvenes, y los consiguientes procesos de masculinización, envejecimiento y despoblación”.

En este sentido, el CES apuesta por “visibilizar, reconocer y valorar la contribución de las mujeres rurales a la actividad económica, tanto agraria como no agraria, además de lograr su incorporación no solo al empleo asalariado, sino también a los órganos de dirección dentro de empresas y cooperativas”. Eso pasa, según el informe, por “impulsar el empoderamiento de las mujeres y desarrollar las condiciones objetivas para el fomento del emprendimiento; avanzar en la mejora de la educación, la formación profesional y la capacitación digital en las áreas rurales, para mujeres y jóvenes; adecuar las políticas para asegurar la equidad en políticas de igualdad en el medio rural, como la conciliación y la corresponsabilidad, y garantizar la máxima seguridad y atención a las víctimas de violencia de género”.

Desde el CES, apostillaron a su vez que los últimos episodios provocados por el COVID no han favorecido precisamente a cambiar la situación: La pandemia evidenció con crudeza estos desequilibrios, mostrando los obstáculos y las carencias en muchos municipios”, indica el informe.

Una realidad con menos empleo y más “participación subordinada”

El informe del CES indica también que las mujeres rurales, “además de mostrar en prácticamente todos los grupos de edad menores tasas de empleo y mayores índices de paro que en el resto de áreas, arrojan mayores diferenciales negativos respecto a las tasas de los hombres del medio rural”. Esa circunstancia se une a lo que el Consejo estima como “un escaso acceso a la titularidad de explotaciones agrarias por parte de las mujeres”, que representan un tercio de las personas titulares. El informe revela que, en general, mantienen además “una participación subordinada como cónyuge del titular de la explotación, con un trabajo menos visible y sin retribución económica directa”.

En otro orden de cosas, el CES señala que “persiste en el medio rural una carencia de infraestructuras de comunicaciones análogas en calidad, capacidad y velocidad a las existentes en las áreas urbanas, como se ha hecho patente durante la pandemia”. “Esto supone un importante obstáculo para la cohesión territorial, lo que hace necesario impulsar programas formativos en habilidades digitales y competencias informáticas, que contribuyan a mejorar la empleabilidad de las mujeres y con ello su incorporación al mercado laboral”.

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