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La Opinión de Zamora

Los inspectores de Trabajo piden medios para erradicar el empleo digital irregular

El colectivo advierte: “Somos punta de lanza y nos encontramos sin armas legales para actuar en un nuevo tablero laboral muy cambiante”

Asistentes a la jornada anual del sindicato UPIT en Zamora. Emilio Fraile

El control sobre las plataformas digitales que generan un número cada vez más importante de empleos se ha convertido en una causa más de sobrecarga de funciones para los inspectores de Trabajo, obligados al “rastreo informático” de esas nuevas formas de organización laboral, lo que “requiere actuaciones muy complejas”, apunta María de Mingo, del Secretariado Permanente de la Unión Progresista de Inspectores e Inspectoras de Trabajo (UPIT) que celebra su congreso anual en Zamora.

Inauguración del Congreso de Inspectores que se celebra en el Consejo Consultivo de Zamora. | Emilio Fraile

La consecuencia inmediata es la exigencia al Ministerio de Trabajo de una mayor dotación de “medios humanos y materiales” para que el inspector pueda cumplir adecuadamente con su cometido, “con efectividad, para realizar el tratamiento informático de datos de un número muy elevado de trabajadores” que generan esas plataformas, agrega María Mingo.

Estos funcionarios tienen que “rastrear, depurar y contrastar datos” de esos empleados que no solo son falsos autónomos o raiders (repartidores a domicilio autónomos, ya regularizados), los más conocidos, “un trabajo importante que está consumiendo muchos recursos para algo que es muy importante, que es útil, como es nuestro trabajo, pero que se tiene que apostar por reforzarlo”, detalla María Mingo.

Es un momento importante para el colectivo profesional, pero también para la sociedad, “las relaciones laborales van mutando, nos han cambiado el tablero, las relaciones laborales tal y como las conocimos han variado mucho y la inspección es la primera que pone los pies en ese tablero”.

La irrupción de las nuevas tecnologías está obligando a estos empleados públicos “a ir interpretando, a ir entrevistando a un número importante de personas con los medios un poco justos”.

Los inspectores e inspectoras son los primeros que detectan las nuevas realidades del ámbito laboral que no están reguladas y lo hacen “antes de que lleguen los casos a los juzgados o que una cátedra de Trabajo analice la situación, porque estamos en la calle. Somos punta de lanza” y, sin embargo, “nos encontramos sin armas legales, tenemos que ir determinando cómo afrontar esas realidades” casi sobre la marcha, agrega María José Díaz Luque, también integrante del Secretariado de la UPIT.

La facilidad de las redes sociales para que las personas puedan entrar en contacto y realizar intercambios complica el control sobre lo que puede ser la prestación de servicios en el ámbito de una relación laboral o mercantil. “Esas situaciones hay que ir interpretándolas a medida que surgen, hay que delimitar si es un trabajador, un autónomo y si está de alta en el sistema que le corresponde”.

En la actualidad se está “en proceso de que se apruebe una nueva Relación de Puestos de Trabajo, pendiente desde 2015, para que se incrementen las plantillas y está a punto de concluir un proceso selectivo para una nueva promoción de inspectores y subinspectores en  prevención de riesgos laborales”, indica Díaz Luque.

Nuevas formas de fraude que exigen medios informáticos para rastrear

La digitalización ha traído nuevas formas de fraude, aunque también deja mayor rastro y, “en teoría, debería resultarnos más fácil acceder a esa información en una empresa que tiene registro de cuándo entra o sale un trabajador, de cuando conecta el ordenador, etcétera, pero hay que dotar a la Inspección de medios que puedan interpretar esos datos”, manifiesta María Mingo.

Estos funcionarios instan a la Administración de Trabajo a que facilite “una evolución de la Inspección acompasada a esa evolución digital de la sociedad y de las empresas porque, si no, será imposible cumplir con nuestra actividad”.

Los fraudes más difíciles de detectar son, precisamente, los que pueden esconder las relaciones mercantiles, “si encubren una relación laboral, los falsos autónomos, los falsos becarios, que con el teletrabajo es más difícil acceder a una comprobación de ese hecho in situ”, ha indicado su compañera del cuerpo de Inspectores María José Díaz Luque.

Las dos funcionarias han incidido en la sobrecarga de trabajo que también ha generado “la situación extraordinaria derivada de la pandemia, que ha ampliado las tareas administrativas, la burocratización, y que se ha añadido al trabajo ordinario sin que exista una proporcionalidad en lo que a plantilla y medios se refiere”, apostilla María Mingo.

Las nuevas competencias que el colectivo ha tenido que asumir, como el control de la prevención de las normas sanitarias ante la pandemia y los ERTE´s COVID, que no han hecho sino agravar esa sobrecarga, apuntan las dos participantes del Congreso que clausura hoy el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey.

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