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Zamoranos justicieros: ¿De qué se que quejan los habitantes de Zamora?

Consultorios inaccesibles, concejales “pasando” del contribuyente o el “amigo invisible” de los ayuntamientos, entre las quejas más vehementes de la provincia

Concentración en Litos por la sanidad pública, cuya queja llegó al Procurador del Común. LOZ

Regalos a los vecinos incumpliendo cualquier normativa, un pueblo entero revelado contra su consultorio inaccesible o concejales pasando de los contribuyentes. Los zamoranos emitieron el pasado año 2021 un total de 107 quejas frente al Procurador del Común. Las relaciones de los ciudadanos con sus ayuntamientos son los temas que levantan más ampollas, aunque también asuntos en cuestión de sanidad, consumo y fomento. En su anuario, el defensor del pueblo de Castilla y León hace un recorrido por los conflictos más controvertidos en los que se ha visto envuelta esta provincia. Y estos son los que ha destacado para el conjunto del territorio.

Los vecinos de Litos, en pie. Hartos de experimentar una odisea cada vez que tenían que acudir al médico, los vecinos de Litos se pusieron manos a la obra para dar la batalla a la Junta de Castilla y León desde diferentes ámbitos. Para empezar, juntaron 889 firmas, que es multiplicar por nueve las cifras de su padrón. Y, con ellas, materializaron dos quejas enfocadas a la sanidad y al transporte. En resumen, la denuncia indicaba que los ciudadanos del municipio tenían que desplazarse hasta el centro de salud situado en Tábara para realizar analíticas y controles de Sintrom, lo que les suponía una importante dificultad por deber completar un desplazamiento de 24 kilómetros, con para de autobús situada a un kilómetro del ambulatorio en una calle en cuesta. El expediente concluyó con un compromiso de la Consejería de Fomento para reorganizar el transporte a la demanda que permitiera a estos vecinos una mejor comunicación con Tábara.

El “amigo invisible”. Dos vecinos de distintas localidades de Zamora mostraron su disconformidad frente al Procurador del Común por el reparto de obsequios que sus respectivos ayuntamientos habían realizado entre los residentes. Eran tiempos de pandemia y no se podían hacer fiestas patronales, por lo que algunos decidieron gastar el dinero de las verbenas en regalos. “Los ayuntamientos consultados expusieron que intentaban mejorar la situación anímica de la población, a la que trataban de compensar por no haber podido celebrar otras actividades de ocio por la pandemia”, dice el defensor del pueblo. “Concluimos, en ambos casos, que las normas no prevén que las administraciones públicas realicen entregas de bienes con ánimo de mera liberalidad”, añade.

El ayuntamiento fantasma. Un vecino de Zamora acudió al Procurador del Común para denunciar poco menos que un episodio de “ghosting”. O, lo que es lo mismo, que el ayuntamiento no le hacía ni caso. En reiteradas ocasiones, este contribuyente había pedido entrevistarse con un miembro de la corporación, pero nunca halló respuesta. Y al cierre del año seguía sin hallarla.

Crematorio y Ricobayo. La instalación de un crematorio en las inmediaciones del Centro Comercial Valderaduey llegó hasta el Procurador del Común, aunque el resultado fue que los afectados se llevaron de vuelta todas las normas en las que dice que ese negocio sí puede funcionar donde actualmente está. Igualmente, otro ciudadano mostró su disconformidad con el vaciado de Ricobayo y aludió a una posible irregularidad cometida por la Confederación Hidrográfica del Duero, pero tampoco tuvo suerte en su queja, al demostrarse que el organismo de la cuenca no tuvo nada que ver.

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