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La Opinión de Zamora

Poesía en Zamora
Karmelo Iribarren Poeta

“Mi obra ha servido para romper con la idea de que la poesía es complicada”

“Cuando escribo trato de que no se perciba el trabajo que hay detrás, que el poema parezca algo fresco que salió así, algo que rara vez pasa”

El escritor Karmelo Iribarren junto a la escultura situada a las puertas de la Alhóndiga. | Jose Luis Fernández

El poeta Karmelo Iribarren ha participado en la primera jornada del Festival Poético de Zamora, PoetiZA que ofrece decenas de propuestas alrededor de la poesía y las artes en la ciudad hasta el próximo domingo.

–Escribir poemas ¿es abrir caminos?

–Es ir buscando, es ir indagando en uno mismo, en la realidad y desde ese punto de vista sí lo es. Ahora estoy escribiendo otro libro de poemas y tengo un libro cuya tercera saldrá en breve.

–Háblenos de ese “Diario de K”.

–Son textos en prosa, anotaciones, aforismos, poemas en prosa, semblanzas, recuerdos… una mezcla. Es un cuaderno de escritor o coloquialmente un cajón desastre creativo. Mi literatura siempre gira alrededor de lo mismo mi vida, la vida de la gente en general, el paso de los días, la ciudad, las observaciones… y este cuaderno me da otro tipo de libertad porque la prosa no exige quizá la tensión ni la precisión que requieren los poemas. Desde ese punto de vista me permite acercarme a las cosas con una cierta libertad que no me brinda la poesía.

Rufi Velázquez y Karmelo Iribarren en el acto desarrollado en la Alhóndiga J. L. F.

–¿Es de los poetas que busca la palabra precisa o de los que escribe según surge?

–Procuro que cada palabra sea la necesaria, que no pueda ser cambiada por otra. Existe la definición de que la poesía son las mejores palabras en el mejor orden. Eso nos habla de esa precisión y esa exactitud en el vocablo elegido. Yo aunque escribo en una primera versión, un poco como va viniendo el poema, sí que lo luego lo atornillo hasta que considero que no le sobra ni le falta nada, hasta lograr el sueño del poeta que es acertar.

–Ese proceso, ¿es lento o convulso?

–Hay poemas que salen más fácilmente y hay otros que se atascan por lo que sea. Es algo un tanto misterioso, pero es así. Creo que soy exigente porque le doy vueltas a lo que escribo. Una de mis intenciones a la hora de escribir es que no se note mucho el trabajo que hay detrás, que el poema parezca como algo fresco que salió casi así, algo que rara vez es así. Yo toqueteo mucho los poemas.

Una de mis intenciones a la hora de escribir es que no se note mucho el trabajo que hay detrás, que el poema parezca como algo fresco que salió casi así, algo que rara vez es así

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–Cuenta con varias poesías completas lo que da cierto vértigo.

–Sin duda (risas). Mi caso es raro porque he publicado ya más de cinco poesías completas. En esos libros a veces he suprimido algún poema en alguna edición, pero no soy muy de retocar los poemas porque creo que muchas veces uno en su afán de mejorar las cosas lo que hace es la poca poesía que podía haber, la destroza por tratar de hacerlo mejor. Yo prefiero quitar el poema que tratar de darle vueltas. Mis poemas de hace 30 años son textos con los que no tengo una relación muy directa, los dejo y que hagan lo que puedan (risas).

–¿Un autor tiene que vivir para poder escribir?

–En este tipo de poesía que hago yo, tan realista, si estás hablando de algo que no conoces se va a notar mucho en el poema. Cuando se habla tan cerca de la vida hay que vivirla, lo que no quiere decir que todo lo que sucede en los poemas te haya sucedido a ti pero sí, de alguna manera, has estado cerca de los acontecimientos. Una vez que tú como poeta tienes cierto nombre si tu poesía es bastante accesible como es la mía, posiblemente gente que no lea habitualmente poesía se anima a coger un libro y se entretenga un rato. Mi poesía llega más al lector, pero por eso mismo hay algunos a los que no les vale porque necesitan algo más complejo que les haga reflexionar más profundamente. Yo creo que esta poesía que yo hago también se puede reflexionar y buscar.

El poeta Karmelo Iribarren J. L. F.

–Y usted actualmente ¿qué va buscando?

–A estas alturas no creo que haya nada que me vaya a entusiasmar demasiado (risas). Yo tengo unos diez poetas que siempre he leído y a los que vuelvo una y otra vez, como son Antonio Machado, Rosalía de Castro, Gustavo Adolfo Bécquer y poetas de la generación del 50 como Ángel González. Mi fondo de armario son estos poetas y a esos acudo casi todos los días y luego me leo una novela policíaca o un diario como el del escritor portugués Miguel Torga, que acabo de leer. Lo que me gusta es leer más que escribir. En cuanto puedo leo, pero dentro de mis gustos, no voy a la moda. Yo no leo porque me digan que es lo último de lo último, si me lo dicen seguramente no lo leo (risas).

Mi fondo de armario son Antonio Machado, Rosalía de Castro, Gustavo Adolfo Bécquer y poetas de la generación del 50 como Ángel González

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–En los últimos años su escritura ha cobrado una gran proyección, ¿le pesa a la hora de crear ya sea en verso ya sea en prosa?

–La responsabilidad del éxito no me ha llegado. Yo siempre he sido muy serio, por riguroso, a la hora de escribir. El hecho de que mi nombre suene un poco más o que me hayan dado premios no me ha influido. Yo siempre he escrito igual. No me mediatiza y creo que es mejor porque sería un gran inconveniente. Yo creo que lo mejor es que no esperen nada nuevo de mí porque va a ser lo de siempre (risas). No pienso en el lector cuando escribo y eso que soy un ejemplo de escritor que va derecho al lector. Lo que sí busco es toda la claridad posible en los poemas.

Yo creo que lo mejor es que no esperen nada nuevo de mí porque va a ser lo de siempre

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–Esa claridad que le caracteriza hace que también conecte con jóvenes lectores.

–Sí, sin duda. Esta poesía ha servido para atraer a este mundo de la poesía a nuevos lectores, a gente que de otra manera no se hubiera acercado. En este sentido creo que ha sido positiva y ayuda a quitar el estigma de la poesía de ser algo que no se va a atender. Yo creo que hay una cierta poesía que tiene un marchamo de seriedad y complejidad que no tiene mucho que ver con la vida de la gente y que, a muchos lectores, les tira para atrás. La poesía que escribo ha servido para romper con la concepción de la poesía como algo complicado y que no tenía nada que ver con él o ella.

–Su visita forma parte de los actos programados en el Festival Poético de Zamora PoetiZA.

–Es una iniciativa muy buena. Este tipo de festivales son buenos para las ciudades porque en todos los lugares hay personas interesadas en la poesía. La poesía es un género minoritario, pero que tiene seguidores muy fieles y a medida que se vaya consolidando, irá poniendo a la ciudad en el mapa poético, aunque no le hace falta porque tiene presencia en Blas de Otero o en Claudio Rodríguez, a quien conocí hace mucho tiempo.

–¿Lo conoció?

–Sí, coincidí con él una vez en Zarauz. Era un hombre muy curioso. Por entonces yo era muy joven y estaba con un poeta vasco que me dijo quién era él. Ya entonces había leído su “Don de la ebriedad”. Su poesía no está en mi onda, pero, sin duda, tiene una altura indudable. Es un poeta de alta montaña.

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