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La Opinión de Zamora

Una Iglesia revalorizada en la Zamora medieval

El archivero del Obispado José Carlos de Lera descubre el poder que adquirió el clero durante los siglos XI y XII

El archivero del Obispado de Zamora, José Carlos de Lera (dcha.), durante su conferencia, JOSE LUIS FERNANDEZ

“El obispo fue una figura central en el occidente medieval”. Así subrayó ayer el archivero del Obispado de Zamora, José Carlos de Lera Maíllo, el papel de este sector del clero durante su conferencia sobre “La Iglesia en los siglos XI y XII”, impartida en el salón de actos de La Alhóndiga, dentro de el programa de conferencias con motivo del 950 aniversario del Cerco de Zamora.

Y es que el obispo no solo era la cabeza más destacada de la iglesia local, sino que en esa época se convirtió en un señor temporal que gobernaba un vasto patrimonio. “En la península ibérica, la participación en la Reconquista de los prelados reforzó particularmente su preponderancia política. El episcopado tuvo un papel esencial en la restauración y la organización de las villas de frontera nuevamente conquistadas”, explicó el ponente.

Etapa de reorganización

El poder de los monarcas durante esa época era muy elevado, llegando a ser quienes construían las iglesias, se encargaban de su restauración y realizaban los nombramientos. “A partir del siglo XII mantienen su papel en las iniciativas de restauración o erección de nuevas iglesias, pero sobre todo en las dotaciones y patronazgos de prelados”, detalló.

José Carlos de Lera, en el archivo. Foto Emilio Fraile

En ese punto se señala una etapa de reorganización eclesiástica, que comienza con el rey Alfonso VI “y tiene como objetivo el reforzamiento de la organización eclesiástica. Para ello, fortalece jerárquicamente la red de la Iglesia secular con sus obispados y parroquias, recuperando los instrumentos de control eclesiástico, como los diezmos e iglesias propias, de propietarios laicos y monasterios”, enumera. Unas acciones que darán lugar a una iglesia que calificó de “privilegiada”, con disponer tanto de propiedades territoriales c como de fisco y jurisdicción.

Común en la frontera

Señaló también De Lera que esta restauración de diócesis y creación de otras nuevas —realizada entre el Concilio de Coyanza y el de Valladolid, entre los años 1055 y 1155— “no es un fenómeno aislado de la península ibérica, sino que se convirtió en algo común en las tierra de frontera de la cristiandad romana”. El poder de los eclesiásticos no hacía más que crecer, también en el siglo XII, con la política puesta en marcha por el rey Alfonso VII, que ayudó a que estos obispos “se convirtieran en pieza imprescindible de la organización política de su reino, sin olvidar la implicación de la nobleza laica como tenentes de sus territorios”.

En esta época de creación de nuevas diócesis, la de Zamora no fue una excepción, ya que no era originaria de la época romano-visigótica, sino que fue instaurada en su proyecto de fundación de la ciudad y repoblación del Duero por parte del rey Alfonso III. “La diócesis fue extinguida poco tiempo después del año 1.000 y su territorio se incorporó a la diócesis de Astorga hasta la restauración del obispado de Salamanca en 1.102, bajo el rectorado de Jerónimo de Perigord, que asumió la responsabilidad de ser obispo de Salamanca y administrador de Zamora”, detalló el conferenciante.

Habría que esperar al año 1.121 para la restauración definitiva de la diócesis, gracias al arzobispo de Toledo Bernardo, que desmembró su territorio de Salamanca y la dotó de un espacio diocesano con tierras de los obispados de las cercanas Astorga y Salamanca. “La consolidación de la sede y de su obispo fue un proyecto asumido por Alfonso VII, que concedió a través de un privilegio signado su derechos en la ciudad, eximiéndoles del pago de posta y fonsadera y otorgando jurisdicción judicial al obispo”, detalló el ponente durante su intervención en la Alhóndiga.

Nuevas conferencias

El programa de conferencias alrededor del 950 aniversario del Cerco de Zamora continúa el próximo miércoles, 18 de mayo, con una charla sobre “Urbanismo y vida social en Zamora durante el siglo XI”, a cargo de Florián Ferrero, ex director del Archivo Histórico de Zamora, que se encargará de acercar al público la organización de la vida social y económica de la ciudad en esa época, a través de testimonios históricos y arqueológicos.

Florián Ferrero posa para una entrevista para el periódico. Emilio Fraile

Tras la pausa veraniega regresará la cita con la historia del Cerco de Zamora en octubre y noviembre, donde las charlas en el salón de actos de La Alhóndiga versarán sobre protagonistas como Vellido Dolfos, Rodrigo Díaz de Vivar o la reina doña Urraca, las minorías étnico religiosas en la Zamora altomedieval o la importancia de las fronteras de la provincia, a través de la visión de destacados historiadores especializados en este siglo.

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