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La Opinión de Zamora

Sucesos en Zamora

El agresor sexual amenazó al joven discapacitado: “O vienes o te rajo”

La Audiencia impone la pena de cárcel a 13 años por invadir la sexualidad de una persona con minusvalía e impedir que se defienda

Exterior de los juzgados de Zamora.

“O vienes o te rajo”. La amenaza iba acompañada del uso de una navaja que el agresor sexual ahora condenado colocó en el costado del joven con discapacidad física y psicológica “para doblegar la voluntad de la víctima” y mantener relaciones sexuales completas, según la sentencia de la Audiencia Provincial.

El imputado, intimidó con esa actitud violenta al joven para llevarle a un lugar apartado, tras abordarle a la puerta de un local de hostelería, donde le ofrece hacerle una felación el 5 de diciembre de 2015 antes de llevarle a un lugar apartado a punta de navaja para cometer el delito sexual.

Los magistrados imponen 13 años y 8 meses de prisión al procesado, de iniciales A.R.J., pena incrementada por “invadir la sexualidad de la víctima” con “la eliminación o reducción de su mecanismo de defensa”, una agravante del delito que se aplica al ser la víctima “una persona que se halla en una situación de especial vulnerabilidad por su discapacidad” del 100% física y psicológica.

Los magistrados admiten el testimonio del varón con discapacidad como veraz, “coherente, sin fisuras y creíble”, un “relato unívoco” que volvió a exponer en el juicio del 29 de marzo pasado, a pesar de las dificultades que tiene por su minusvalía.

Es una narración idéntica a la que efectuó ante su madre por mensaje de WhatsApp, su terapeuta y educador y ante la juez que investigó el caso, “no existiendo divergencias” y siendo “sustancialmente idénticos”, añade la sentencia.

El perjudicado explica reiteradamente cómo A.R.J. le colocó el arma blanca en la espalda y le tomó del hombro, este último lo corroboró un empleado del bar que testificó en la vista oral celebrada a puerta cerrada.

Para la ponente de la sentencia, la magistrada Ana Descalzo Pino, el agredido “cuenta las cosas como pasaron desde el primer momento. Ya nada más suceder los hechos, llega muy nervioso al establecimiento” hostelero en cuya puerta estaba fumando cuando el procesado se le aproximó para ofrecerse a hacerle la felación, que la víctima rechazó.

En ese momento le sacó la navaja para llevarle a la parte de atrás del instituto Maestro Haedo, donde perpetró la agresión sexual, tras la cual el acusado abandonó el lugar. Cuando la víctima regresa al local hostelero para asearse porque estaba manchado de barro cuanta lo ocurrido a los camareros.

Otro empleado del bar concretó en el juicio que el joven llegaba nervioso. El testimonio del perjudicado se repite cuando se entrevista con los psicólogos forenses que le examinan para elaborar el informe expuesto en la vista oral.

“Salvo la veracidad de lo vivido”, que confirman los forenses, Descalzo Pino no encuentra una causa para explicar que las graves acusaciones hayan podido ser una invención.

Rechaza que la víctima actuara llevada de un móvil espurio para perjudicar al imputado, ya que no le conocía antes de la agresión. La magistrada descarta “motivaciones psicológicas” en la denuncia, ya que la discapacidad física y psíquica impiden al joven “siquiera representarse la posibilidad de inventarse unos hechos de esa gravedad”.

La circunstancias personales del joven “no debilitan el testimonio del perjudicado y no restan credibilidad al relato”, “al contrario”, subraya la Audiencia, “la minusvalía que padece refuerza su testimonio”.

El preservativo con ADN del condenado

El hallazgo de un preservativo con restos de semen con el ADN del acusado resultó una prueba esencial para culparle de la agresión sexual.

El condón fue hallado por la Policía Nacional en el lugar donde ocurrieron los hechos, indica la sentencia, que desecha que la víctima tuviera una inclinación homosexual, en contra del argumento del abogado del condenado.

La magistrada indica que desde el primer momento el joven “percibe como malos y guarros” los hechos. El perjudicado “rechaza desde el primer instante” el contacto sexual, “sin que se aprecie que haya sido su posible inclinación homosexual la que le haya llevado a la realización de los mismos”.

Los padres, el terapeuta y educador, “las personas que más le conocen, que más relación tienen con él” niegan esa tendencia sexual que, por otro lado, “no aparece acreditada”.

Hechos probados

El condenado A.R.J., mayor de edad y con antecedentes penales no computables, abordó hacia las 14.00 horas del día 5 de diciembre de 2019, a un joven con una discapacidad física y psíquica del 100%, cuando estaba fumando a la puerta de un establecimiento situado en La Marina de Zamora, y le dijo “ven, que te la chupo”.

El joven le pidió que le dejara en paz y que se fuera, momento en el que el condenado saca una navaja para amenazarle: “O vienes o te rajo”.

La víctima le pide que no le ataque con el arma blanca, el imputado agarra por el hombro a la persona discapacitada y se la lleva a parte trasera del pabellón de gimnasia del Instituto Maestro Haedo, donde le baja los pantalones y le realiza una felación.

De inmediato, saca un preservativo, se lo coloca a la víctima, al que sienta en un cuadro de luz que allí existía para después ponerse encima para ser penetrado, de acuerdo con la sentencia.

El joven discapacitado regresa "con la ropa manchada de barro y muy nervioso" al establecimiento hostelero, donde comenta lo ocurrido y entra al baño para asearse.

Rápidamente, escribe un mensaje de WhatasApp a su madre para contarle la agresión sexual que ha sufrido: “Me ha tocado hacer una guarrada”…”yo paso de líos”.

La Policía Nacional halló el preservativo usado con restos de semen y el envoltorio de la marca del que se le encontró al imputado en su detención.

El análisis de ADN de los restos biológicos del preservativo utilizado y de la muestra tomada a A.R.J. coinciden. De modo que el resultado de ese examen indica que "que el halotipo de cromosoma “Y” obtenido de la muestra dubitada, es 3.237 veces más probable que pertenezca a A.R.J. o a otro varón relacionado con él por vía paterna que a cualquier varón de la población europea escogido al azar"

Tras la agresión sexual la víctima "se ha mostrado intranquilo y nervioso, habiéndole afectado los mismos psicológicamente", concluyen los hechos probados.

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