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La Opinión de Zamora

El zamorano que agredió sexualmente a un discapacitado cumplirá 13 años y 8 meses de prisión

El condenado intimidó con una navaja al joven para "doblegarle", además de aprovecharse del trastorno cognitivo para cometer el delito

Vestíbulo de la Audiencia de Zamora antes de un juicio. Emilio Fraile

El zamorano que agredió sexualmente a un joven con discapacidad física y psíquica del 100% entrará en prisión para cumplir 13 años y 8 mese de reclusión, tras la sentencia de la Audiencia Provincial, que considera que utilizó "una navaja para doblegar la voluntad de la víctima", "o vienes o te rajo", le dijo para obligarle a mantener relaciones sexuales completas, tras hacerle una felación.

Los magistrados consideran el testimonio del hombre con discapacidad veraz, "coherente, sin fisuras y creíble", un "relato unívoco" que detalló durante el juicio a pesar de las dificultades que tiene por su minusvalía para explicar cómo el acusado, de iniciales A.R.J., de 50 años, le colocó el arma blanca en la espalda.

"Cuenta las cosas como pasaron desde el primer momento. Ya nada más suceder los hechos" el joven de 26 años "llega muy nervioso al establecimiento" hostelero en cuya puerta estaba fumando cuando el procesado se le acercó para ofrecerse a hacerle la felación.

Tras intimidar al joven discapacitado con la navaja, se lo lleva a la parte de atrás del instituto Maestro Haedo para perpetrar la agresión sexual, que la víctima detalla a los camareros del negocio de hostelería cuando el agresor le deja solo, uno de los cuales observó cómo el imputado se lo llevaba agarrado por el hombro. Ese mismo momento, el perjudicado contó que A.R.J. le había colocado ya la navaja en la espalda y amenazado con "pincharle".

El testimonio se repite durante la instrucción del caso ante el Juzgado y ante los psicólogos forenses, así como en la última versión ofrecida en el juicio celebrado en la Audiencia de Zamora, "no existiendo divergencias" y siendo "sustancialmente idénticos", indica la sentencia.

La ponente de la sentencia, la magistrada Ana Descalzo Pino, concreta que no existe ningún móvil espurio por el que pudiera mentir la víctima con respecto a la agresión sexual del imputado, al que no conocía antes de que se produjeran los hechos.

"Salvo la veracidad de lo vivido", la Audiencia no encuentra una causa que pueda explicar que las graves acusaciones hayan podido ser una invención de la víctima, así lo confirman los peritos de la Clínica Forense que elaboraron un informe psicológico de la persona que sufrió la agresión sexual.

En ese sentido, la magistrada descarta "motivaciones psicológicas que le lleven a realizar tan graves imputaciones" respecto del procesado, "máxime cuando la discapacidad física y psíquica de la víctima hace que el mismo no puede ni siquiera representarse la posibilidad de inventarse unos hechos de la gravedad" juzgados el 29 de marzo pasado.

Echa por tierra también el argumento de que las limitaciones físicas y psíquicas del joven, "efectivamente singulares", pueden estar detrás de la denuncia.

Por el contrario, la sentencia apunta que esas circunstancias personales "no debilitan el testimonio del perjudicado y no restan credibilidad al relato" que ha hecho desde que sufrió la agresión. "Al contrario", subraya la magistrada, "la minusvalía que padece refuerza su testimonio" sobre los hechos.

La magistrada desecha que detrás de la denuncia pudiera haber una inclinación homosexual del joven que padeció la agresión, en contra del argumento del abogado de A.R.J., ya que desde el primer momento en que cuenta los hechos ocurridos, los "percibe como malos y guarros", tal y como los describe.

Por tanto, el joven "rechaza desde el primer instante" el contacto sexual al que fue obligado, "sin que se aprecie, a pesar de los esfuerzos realizados por la defensa, que haya sido su posible inclinación homosexual la que le haya llevado a la realización de los mismos".

De hecho, los padres del perjudicado, terapeuta y educador, "las personas que más le conocen y que más relación tienen con él" niegan esa tendencia sexual que, por otro lado, "no aparece acreditada". A todos ellos, testigos en la causa, la víctima le cuenta lo mismo sobre lo sucedido.

El hallazgo de un preservativo con restos de semen compatible con el ADN del acusado resultó una prueba esencial para imputar al ahora condenado. El condón fue hallado por la Policía Nacional en en el lugar donde ocurrieron los hechos, en la parte trasera del polideportivo del Maestro Haedo.

El condenado tendrá que indemnizar a la víctima con 10.000 euros por los daños morales sufridos.

Hechos probados

El condenado A.R.J., mayor de edad y con antecedentes penales no computables, abordó hacia las 14.00 horas del día 5 de diciembre de 2019, a un joven con una discapacidad física y psíquica del 100%, cuando estaba fumando a la puerta de un establecimiento situado en La Marina de Zamora, y le dijo “ven, que te la chupo”.

El joven le pidió que le dejara en paz y que se fuera, momento en el que el condenado saca una navaja para amenazarle: “O vienes o te rajo”.

La víctima le pide que no le ataque con el arma blanca, el imputado agarra por el hombro a la persona discapacitada y se la lleva a parte trasera del pabellón de gimnasia del Instituto Maestro Haedo, donde le baja los pantalones y le realiza una felación.

De inmediato, saca un preservativo, se lo coloca a la víctima, al que sienta en un cuadro de luz que allí existía para después ponerse encima para ser penetrado, de acuerdo con la sentencia.

El joven discapacitado regresa "con la ropa manchada de barro y muy nervioso" al establecimiento hostelero, donde comenta lo ocurrido y entra al baño para asearse.

Rápidamente, escribe un mensaje de WhatasApp a su madre para contarle la agresión sexual que ha sufrido: “Me ha tocado hacer una guarrada”…”yo paso de líos”.

La Policía Nacional halló el preservativo usado con restos de semen y el envoltorio de la marca del que se le encontró al imputado en su detención.

El análisis de ADN de los restos biológicos del preservativo utilizado y de la muestra tomada a A.R.J. coinciden. De modo que el resultado de ese examen indica que "que el halotipo de cromosoma “Y” obtenido de la muestra dubitada, es 3.237 veces más probable que pertenezca a A.R.J. o a otro varón relacionado con él por vía paterna que a cualquier varón de la población europea escogido al azar"

Tras la agresión sexual la víctima "se ha mostrado intranquilo y nervioso, habiéndole afectado los mismos psicológicamente", concluyen los hechos probados.

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