Lograr que un paciente con sarcoma al que había que quitarle el esternón y parte de las clavículas lograra solucionar el problema y además mantuviera la movilidad. Era el reto al que se enfrentó un grupo de cirujanos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, que consiguió reconstruir una gran parte de la caja torácica de un paciente con una prótesis a medida fabricada con titanio. Fue un médico zamorano, el cirujano torácico Javier de la Cruz, el encargado de liderar el equipo multidisciplinar que llevó a cabo la operación, en la última semana de noviembre a un paciente de 61 años, que está respondiendo perfectamente en la recuperación.

La implantación de prótesis óseas realizadas a medida del paciente del esternón y las dos clavículas es novedosa en España y de hecho es una de las primeras que se hacen en todo el país.

“Hasta ahora lo que se hacía es que se reconstruía y se ponía una malla, pero el paciente quedaba con una movilidad casi nula de los brazos. Ahora unos ingenieros de Las Pamas, que trabajan con nosotros nos han modelado una prótesis con los datos que les habíamos dado y el TAC de lo que íbamos a quitar que recrea de nuevo la articulación para que el paciente pueda mover los brazos”.

“Todos los intentos que habíamos hecho hasta ahora con distintos materiales habían sido un fracaso, se rompían, se luxaban. Estas prótesis son de titanio, un material que utilizan los odontólogos para hacer la reconstrucción de los dientes. Hacemos como una esfera para que nos rote la articulación, lo unimos al titanio con lo es el ligamento extensor de cadáver. El paciente a la semana se podía peinar, moverse completamente y ha ido para casa”.

Javier de la Cruz es de Zamora. Estudió en el colegio Corazón de María, hizo Medicina en Salamanca y el MIR de la especialidad de Cirugía Toracica en La Paz de Madrid. Al acabar, en 1999, le ofreció un contrato el hospital sevillano Virgen del Rocío y allí trabaja desde entonces. “Estoy en el servicio de Cirugía Torácica, que forma parte de una unidad médico quirúrgica de enfermedades respiratorias. Estoy un poco más enfocado a lo que es la cirugía de las deformidades de pared torácica y la reconstrucción de pared, porque aquí tenemos una unidad de sarcomas que es centro de referencia del sur de España. Todas estas cirugías de reconstrucción las llevamos nosotros conjuntamente con cirujanos plásticos, cirujanos ortopedas y oncólogos de sarcomas”.

La mayoría de las reconstrucciones que llegan al quirófano “suelen ser por cánceres primitivos de pared torácica o porque sean metastásicos de sarcomas de otro origen. Lo que nos dedicamos es a los grandes defectos y grandes reconstrucciones. Estos tumores lo que hay que hacer aparte de resecarlos es darles un límite de seguridad mayor de dos o tres centímetros con lo cual el defecto óseo que queda hace que tengan que ser reconstrucciones muy amplias”.

La prótesis, recién colocada para sustituir al esternón, costillas y clavículas Cedida

En el caso de la pared torácica hay que reconstruir la parte dura, el hueso “que da seguridad por si tenemos algún accidente algún traumatismo”, ya que es el que protege “las vísceras internas, como el pulmón y el corazón”. Además esa dureza de la pared torácica “es lo que hace de podamos respirar”. Una vez restaurada la parte dura, “reconstruimos la parte blanda, los músculos y la piel para que quede estéticamente correcto. Eso lo hacemos con los cirujanos plásticos de la unidad conjunta de reconstrucción”.

Son intervenciones difíciles, también por la gran cantidad de arterias y venas principales que atraviesan esa zona, y que duran “entre diez y doce horas”. “Somos unidades de referencia para intervenciones que no son muy frecuentes y es necesario que sea un hospital quien centralice más o menos la patología. La unidad de sarcomas del hospital Virgen del Rocío es centro de referencia casi de todo el sur de España y nosotros al estar en este hospital nos tenemos que comprometer con ellos a que cuando reciben estos pacientes asumirlos”, apunta.

La necesidad de estas intervenciones se justifica por el hecho de que “la calidad de vida del pacientes es ínfima, no solo por el dolor. Aunque este tumor en concreto crecía hacia dentro, la mayoría crecen también hacia afuera, producen unas lesiones externas como si fueran coliflores que supuran sangran y el enfermo tiene que estar cada dos por tres en el hospital para hacer curas. Imagínese la situación estética, que no pueden salir a la calle porque sangra, se sobreinfectan y la cirugía la hacemos también porque si no el paciente no podría seguir vivo”. Eso sí sólo se realizan en pacientes en los que esté indicado, gente relativamente joven, con tumores localizados en los que no haya enfermedad a distancia: “Son prótesis que valen mucho dinero”.