Es de las pocas mujeres —y la primera zamorana— que logra esta distinción. Con gran orgullo recibió Pilar Alonso Miñambres la insignia de socia de mérito otorgada por la Unión de Asociaciones de Ingenieros Técnicos Industriales de España (UAITIE) en un acto que tuvo lugar en la capital, dentro de las jornadas de reconocimiento de la profesión que organizó el colegio de Zamora. Fue esta entidad precisamente la que presentó el currículo de su colegiada para optar a este galardón. “Estoy muy contenta por haber sido propuesta, sobre todo por lo mucho que nos cuesta a las chicas llegar hasta aquí. Y cuando por fin te reconocen tu carrera, casi ni te lo crees”, aseguraba Alonso Miñambres tras el acto.

Todos los componentes del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Zamora. Cedida

La ingeniera técnica recibió hace ya varios años su insignia por los 25 años de profesión y lleva desde 1995 dentro de la Junta de Gobierno del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Zamora. “Siempre he sido vocal de la profesión libre. Aunque se me ha ofrecido, nunca he querido otros puestos, como el de secretaria o tesorera. Como he ejercido la profesión libre, creía que era ahí donde más podía aportar”, razona.

La zamorana estudió la especialidad de Máquinas y Herramientas en Ingeniería Técnica Industrial en las aulas de la Universidad Laboral y completó su formación en León con el grado. “En aquellos años éramos cinco chicas en una clase donde habría unos cuarenta alumnos. En un curso superior al mío estaban tres compañeras más, a las que se las conocía como “las chicas de oro”, en alusión a la famosa serie de televisión de aquella época”, recuerda la zamorana, quien señala que por entonces las ingenieras solían terminar en empresas de aire acondicionado. “Era lo más puntero en aquella época, pero yo opté por irme a probar suerte a Madrid. Iba dos días a la semana al colegio a preguntar por la bolsa de empleo, aunque no hubiera nada, hasta que me ofrecieron un puesto en una empresa donde me advirtieron de que la gente no aguantaba mucho tiempo. Pero yo estuve dos años trabajando allí, antes de regresar a Zamora”, subraya.

La ingeniería no era su primera opción de estudio. “Yo quería hacer Empresariales en Salamanca, pero en casa éramos tres hermanos para estudiar, más dos primas, y solo había un negocio, así que decidí buscar algo en Zamora, para que mi familia no tuviera tantos gastos”, argumenta.

La zamorana recibe la distinción de manos de Fernando Martín (izq.), de la UAITIE, y José Luis Hernández. | Cedida

Además, la fresadora y el torno “no me eran del todo ajenos”, puesto que su padre José y su tío Florentino tenían un taller en Villafáfila, heredado de su abuelo paterno. “Él se dedicaba a hacer ruedas de carros y alquilaba bicicletas”, explica. Talleres USE es un negocio bien conocido en Tierra de Campos, con una larga trayectoria familiar que le terminó de convencer sobre el camino que había decidido tomar. “Al final, no fue una elección tan desorbitada, porque era un mundo al que estaba acostumbrada. Mi asignatura favorita en la carrera era Estructuras y finalmente ha sido a lo que más me he dedicado”, señala.

Recientemente, Alonso Miñambres ha pasado a la vocalía de formación dentro del colegio zamorano y este mismo año ha aprobado las oposiciones de Secundaria, así que ha dado un giro a su carrera profesional para dedicarse a la docencia en un instituto de Formación Profesional de Valladolid, donde asegura que tiene mucho que aportar. “Todo lo que has vivido sirve para compartirlo en clase, porque normalmente lo que se enseña en el aula tiene poco que ver con lo que los alumnos se van a encontrar en la vida real”, razona. Inicia así un nuevo camino donde seguirá aportando su profesionalidad y experiencia en otro campo, el de la educación.