Zamora avanza hacia la recuperación total mientras mira de reojo hacia la incidencia del COVID, que no termina de marcharse. A la espera de una nueva actualización de datos, prevista para el lunes, el escenario dibuja una provincia con los contagios en aumento, pero sin las alarmas disparadas; más bien, con la respiración contenida, pendiente de que los positivos no impliquen un repunte de los hospitalizados a renglón seguido.

De momento, el Complejo Asistencial apenas ha percibido el leve incremento de los casos que ha llevado a Zamora a las cifras de incidencia que tenía a mediados de septiembre. En estos momentos, hay diez personas hospitalizadas a causa del coronavirus, todas ellas en la zona de planta. Dicho de otro modo, la Unidad de Cuidados Intensivos, saturada en los peores momentos, está vacía ahora de pacientes COVID y mantiene la tranquilidad relativa que impera desde la caída de la quinta ola.

No en vano, cuando se habla de que Zamora regresa a las cifras de casos de septiembre, no se pone el foco en una circunstancia especialmente negativa. Para el ocaso del verano, la provincia ya había apaciguado el repunte ocasionado a finales de junio. De hecho, fue precisamente en ese momento cuando la Junta de Castilla y León dio luz verde a medidas como la reapertura del ocio nocturno o el final del control de los aforos en la hostelería.

Con esos datos en la mano, y con algunas cifras ligeramente peores en otras provincias, la aplicación del uso del pasaporte COVID aparece en el horizonte como la única medida de control a corto plazo. Una hipotética sombra vinculada a los cierres o a los confinamientos resulta ahora mismo una quimera en el contexto regional.

El propio vicepresidente autonómico, Francisco Igea, aseguró el viernes que la intención de la Junta es que la próxima semana ya esté preparada la aplicación de ese pasaporte y establecidos los criterios para su puesta en marcha, aunque matizó que será la evolución de la nueva ola la que determine su entrada en vigor.

En este sentido, el vicepresidente destacó que espera no tener que aplicar el pasaporte COVID e indicó que, de momento, no se está produciendo un incremento en ingresos de UCI, que será uno de los criterios más importantes a la hora de tomar la decisión.

Mientras tanto, todo el país sigue avanzando en la aplicación de la tercera dosis de la vacuna, vinculada ahora mismo a la campaña de la gripe. El objetivo de ese pinchazo de refuerzo no es otro que proteger a la población más vulnerable para ajustar la convivencia con el virus y lograr que la nueva normalidad no provoque un repunte en los casos graves de COVID.

Así, con la Navidad ya al fondo, el objetivo de políticos y sanitarios es mantener todo bajo control para que el disfrute familiar y la vida de los negocios siga el curso de la normalidad; sin asiento para el virus.