Continúa atenta a las noticias que casi al minuto llegan de su tierra, La Palma, desde hace ya más de una semana, con la erupción del volcán del parque natural de Cumbre Vieja. La distancia que hay entre la isla y Zamora, su ciudad de residencia desde hace años, no le impide estar “pegada” al ordenador, desde donde sigue la información que se ofrece desde la televisión canaria, vía internet. “La verdad es que están informando muy bien, casi al momento nos enteramos de lo que está pasando”, agradece Laura Pino.

Igual de agradecida se muestra con las muestras de solidaridad que su tierra está recibiendo en la última semana de parte de diferentes puntos de la geografía española, incluida Zamora, donde algunos colegios están movilizándose para recaudar fondos para enviar a La Palma. “La gente se está volcando”, subraya.

Aunque sus padres, residentes en Los Llanos, volaron a Tenerife para ponerse a salvo en casa de su otro hijo, a finales de esta semana el padre de Laura cogía de nuevo el avión para solventar unos temas burocráticos. “Ya tuvo problemas para salir de Tenerife, porque le retrasaron el vuelo, pero finalmente viajó y ahora es cuando no puede regresar, ya que la ceniza que hay en el aire ha obligado a cerrar el aeropuerto”, relata.

Aun así, reconoce que está más tranquila, porque su padre se encuentra a salvo en su casa de Los Llanos. “Está en una zona fuera de peligro y está protegido en casa”, explica. Una vivienda de la que apenas sale, como el resto de los vecinos de la zona. “Él asegura que dentro de casa no escucha ni siquiera los ruidos del volcán, pero es una persona con mucha templanza”, valora. “También comenta que apenas se ve en estos días gente en la calle, porque además es que las autoridades están recomendando que no se salga, para evitar la inhalación de los gases y las cenizas”, argumenta. De hecho, pone como ejemplo que tiene allí amigas con niños con problemas respiratorios a quienes les han recomendado que “en cuanto puedan”, abandonen la isla por la salud de sus hijos.

VÍDEO | Las impresionantes imágenes de una palmera afincada en Zamora A. A.

Esta situación, con el aeropuerto de La Palma cerrado, ha hecho que su padre decida que, de momento, se quede en casa. “Por un lado, así no dejan la vivienda totalmente sola, y por otro, se queda a la espera de lo que haga el viento con las cenizas, para ver si regresan los vuelos a la isla”, señala.

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Por último, su mayor preocupación es la recuperación económica de la isla. “Va a costar salir de esta”, afirma, pensando sobre todo en las plantaciones de plátanos que están cercanas al volcán. “En esa zona es imposible acercase a regar las plantas, porque las carreteras están cortadas, así que lo más seguro es que se pierda todo”, lamenta.