Sin convocatoria oficial, sin cartel y sin el desfile habitual, pero la calle de Los Herreros volverá a coger color durante el mediodía del último domingo de septiembre (día 26) para dar rienda suelta a la fiesta. Tendrá que ser aún con precauciones, con mascarilla en interiores y con la distancia de seguridad pertinente, pero los dueños de algunos de los negocios de la zona han decidido poner a disposición de sus clientes ofertas de bebida y tapa por 2,5 euros para tratar de explotar una jornada que, en los tiempos anteriores al COVID, concentraba a centenares de personas en esta conocida zona de la capital.

Todo nació hace más de diez años, cuando un grupo de personas decidió crear un homenaje a la pequeña virgen situada en mitad de la calle y dar forma a toda una romería en torno a su figura. La iniciativa fue un éxito y logró sumar muchos adeptos en cada edición, con el apoyo de las ofertas en las consumiciones y la promesa de un ambiente de jarana aderezado por el buen tiempo que suele imperar en estas jornadas de septiembre.

Uno de los impulsores de este evento fue Eusebio Rodríguez, que este año tanteó la posibilidad de recuperar de nuevo la fiesta con todas las de la ley, pero que se encontró con escollos relacionados con la pandemia y que ni siquiera llegó a cursar la petición formal para organizar el evento del mismo modo que en ediciones previas.

Así las cosas, no habrá festejo oficial, pero sí las tradicionales ofertas en los establecimientos y también una ofrenda de flores a la virgen que se realizará “a título particular”, según aclaró Eusebio Rodríguez.

Los representantes de los negocios consultados subrayaron su intención de abrir durante el mediodía del domingo para sacar partido a la jornada en el contexto de un año que está siendo muy complicado para toda la hostelería, y particularmente para los locales de esta calle. Hay que recordar que, en general, Los Herreros cuenta con establecimientos con muchas limitaciones para mantener activa su labor en escenarios de restricciones como los padecidos en los meses anteriores.

En algunos casos, se trata de negocios vinculados al ocio nocturno, que han visto lastrada su tarea por los horarios de cierre, los aforos y las prohibiciones; otros se dedican al negocio de las tapas o las cenas y también han sufrido problemas vinculados a la limitación de personas en los interiores o al propio control horario. No hay que olvidar que Zamora mantuvo el toque de queda durante más de seis meses hasta mayo.

Además, muy pocos bares de la zona tienen terraza, más allá de alguna mesa alta y unos taburetes en el exterior de sus locales, lo que ha redundado en una crisis de la que ahora confían en escapar de forma paulatina. Durante el pasado fin de semana, Los Herreros ya exhibió un gran ambiente, tanto en la hora de las cenas como en la de las copas, y el buen avance de la situación epidemiológica aventura un curso más rentable para la zona.