“No nos queda nada y estamos desesperados. El que hasta ahora fue nuestro hogar ardió con llamas visibles a kilómetros de distancia. No hemos podido salvar nada”. Con este mensaje en la web www.gofund.me la diseñadora gráfica zamorana residente en Italia, Sarai Llamas, lanza un grito virtual de auxilio a todas aquellas personas que puedan realizar alguna donación para su familia —en la página se puede encontrar con el lema “Help Gualtieri Llamas family”— que este fin de semana se quedaba literalmente en la calle tras ver cómo un incendio arrasaba su vivienda en la localidad de Terni. Un suceso que ocupó las portadas de todos los medios de comunicación italianos por su virulencia.

“Puede parecer una especie de humillación pedir ayuda, pero no nos ha quedado otra. Además, la gente no puede colaborar si no sabe lo que ha ocurrido”, argumenta la diseñadora, natural de Benavente, quien asegura que lleva varias noches sin dormir tras el suceso. De momento, tienen cama y cobijo en la casa de sus cuñados, pero se trata de un piso de pequeñas dimensiones y ella suma una familia de cinco personas, junto a su marido y sus tres hijos, de diez años el mayor y de siete los mellizos.

Uno de los dormitorios de la casa, totalmente destrozado y lleno de ceniza. | Cedida

“Parece que estoy viendo una película, que esto le está pasando a otra persona”, reconoce al recordar lo vivido en los últimos días. Y es que tuvieron que regresar precipitadamente de la excursión que habían realizado a un lugar cercano a su hogar en Terni el fin de semana cuando les avisaron de que su casa —la que habían dejado tan solo unas horas antes, después de comer— estaba siendo consumida por las llamas.

Desde las nueve de la noche hasta las tres de la madrugada estuvieron a pie firme en la calle, junto al resto de vecinos, a los que habían desalojado por precaución, viendo cómo el fuego consumía todas sus pertenencias.

Entre la angustia de la situación, Sarai se acordó de que en la casa estaba Richard Parker, el pequeño gatito de dos meses que acababan de adoptar. “Les comenté a los bomberos que el animal estaba dentro, pero me argumentaron que con esas llamas sería imposible que hubiera sobrevivido”, apunta. Uno de los efectivos se apiadó de la súplica y decidió entrar a buscarlo. “Lo encontró escondido en la terraza, debajo de un tiesto de cemento, temblando de miedo”, agradece la zamorana.

Exterior de la vivienda, arrasada por las llamas el sábado. | Cedida

Los niños le pusieron al minino el mismo nombre que al tigre protagonista de la película “La vida de Pi” y su madre respira aliviada por haberlo encontrado vivo. “Si además de todos sus juguetes y recuerdos también pierden a su mascota, habría sido horrible”, apunta.

Las pérdidas —tanto materiales como sentimentales— son incalculables para todos los miembros del a familia. Las llamas han devorado las partituras y la amplia colección de discos de su marido, el director de orquesta Massimo Gualtieri, mientras que ella cruza los dedos para que un informático pueda recuperar del disco duro de su ordenador todo su trabajo de diseñadora gráfica. “Necesito volver a diseñar para tener la mente ocupada en otras cosas”, confiesa.

Interior de la cocina de la casa calcinada de la zamorana Sarai Llamas. Cedida

Estos primeros días tras el trágico suceso transcurren entre contadas visitas a la vivienda acompañados por los bomberos para recoger lo poco que se puede recuperar —“lo que hace que no se te quite el olor de humo de la nariz”, asegura la zamorana—, y las declaraciones para hacer el informe de daños y posibles causas. “Todavía no han descubierto el origen, los bomberos no saben cómo se pudo originar, pero han descartado cualquier negligencia por nuestra parte”, apunta la diseñadora, que solo tiene palabras de agradecimiento por todas las muestras de apoyo recibidas tanto de vecinos y amigos como desde la página web donde solicitan ayuda económica. “La gente se ha volcado con nosotros y también sabemos que somos afortunados de seguir todos juntos”, finaliza.