“Después de cincuenta años, se puede decir que la Feria de la Cerámica y la Alfarería es historia”. Así calificó ayer Herminio Ramos esta actividad más que clásica dentro del programa de Ferias y Fiestas de San Pedro, una actividad que él mismo puso en marcha hace medio siglo, una heroicidad de la que se siente orgulloso, más aún tratándose de un enamorado confeso del barro.

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GALERÍA | La Feria de la Cerámica y Alfarería Popular de Zamora 2021, en imágenes José Luis Fernández

La inauguración de esta 49 edición —a un año del número redondo por la cancelación de las fiestas el pasado año— sirvió como excusa perfecta para rendir un sencillo pero sentido homenaje al que se conoce también como cronista de la ciudad, en un espacio que no podía ser más propicio, el de la plaza de Viriato, sede por derecho propio de esta feria durante décadas.

VÍDEO | Vuelve la Feria de la Cerámica de Zamora edición especial pospandemia Ana Arias

Tomó la palabra en primer lugar el alcalde de la ciudad, Francisco Guarido, para asegurar que “sin el tesón, la fuerza, la valentía y la constancia de Herminio”, no se habría llegado a sumar tantos años de feria y aseguró que les seguirá acompañando en próximas inauguraciones durante muchos más años, “mientras pueda”, agradeció el alcalde, para arrancar los aplausos del público, entre quienes se encontraban los hijos del homenajeado y muchos amigos y conocidos de Ramos.

Herminio Ramos visita la feria en la plaza de Viriato. | José Luis Fernández

Las primeras palabras del protagonistas de la jornada fueron directas a agradecer la labor de Francisco Guarido “por ser un continuador y defensor de los cimientos del sueño de esta ciudad que tanto hemos maltratado”, lamentó, valorando también su “constancia y honradez a la hora de precisar detalles y, sobre todo, por el oficio de movilizar el barro”, añadió.

“Dios fue el primer alfarero y el hombre su primer cacharro”, sentenció con gran acierto el homenajeado ante su público para demostrar el valor del barro a lo largo de los tiempos. Reconoció también sus limitaciones derivadas de la edad. “Ya no veo ni oigo, apenas puedo andar, pero me queda el pensamiento y el habla”, advirtió, dando buena muestra de ello en su intervención, en cuyo discurso afirmó su gran “cariño e interés” por el barro, “del que también estoy hecho”.

Herminio Ramos, durante su intervención en la inauguración de la Feria de la Cerámica. José Luis Fernández

No podían faltar en este homenaje los alfareros y ceramistas, quienes agradecieron la intensa labor de Ramos por mantener y enriquecer esta feria tradicional de una manera muy especial, recitando entre varios uno de los poetas del promotor de este evento a comienzos de los años setenta sobre la propia feria de la cerámica. “El barro es ese gran amor (...) aquel del que estamos hechos por la gracia del Señor”, apuntaron repitiendo su poema. “En la feria siempre el barro es el gran señor”, siguieron, para animar con los últimos versos de la obra a disfrutar de las fiestas de la ciudad. “Hablad, cantad y que nadie se calle”, “las fiestas de San Pedro son sagradas”, finalizaron, para volver a escucharse los cariñosos aplausos de la gente.

La última sorpresa llegaría de la mano del artista Ángel Tello, autor del regalo de la ciudad a Herminio Ramos: una pieza con su busto, de gran realismo. Tras hacerse una foto para el recuerdo junto a ella, arropado por toda su familia, el cronista se decidió a dar un paseo por la feria de este año, para charlar con los alfareros y ceramistas y conocer las novedades de este año, que se suman a las piezas más tradicionales, no sin antes despedirse del acto inaugural asegurando un “¡hasta el próximo año!”.