Carlitos, el zorzal criollo, el morocho de abasto, el mago o el rey del tango eran algunos de los apodos con los que se conocía al genial Carlos Gardel, el argentino universal que triunfaba con sus canciones en todo el mundo... Incluida Zamora. El profesor Manuel Guerrero Cabrera, un apasionado confeso de este cantante, descubre en su libro “Carlos Gardel en España” un dato desconocido hasta ahora de la biografía artística del artista.

Arriba, anuncio del Teatro Principal con el concierto de Gardel. A la derecha, detalle y página de l Heraldo de Zamora con la actuación del argentino. | |  L. O. Z.

Arriba, anuncio del Teatro Principal con el concierto de Gardel. A la derecha, detalle y página de l Heraldo de Zamora con la actuación del argentino. | | L. O. Z. B. Blanco García

En su segundo viaje a nuestro país, en 1926, tras actuar en Barcelona, Madrid y Vitoria no se embarcó para regresar a Argentina, como rezan todas sus biografías, sino que acudió al Teatro Principal de Zamora, donde dio un concierto el 20 de febrero. En el Heraldo de Zamora se anunciaba unos días antes con este texto: “Carlitos Gardel, notable estilista argentino, alma de las canciones populares e incomparable intérprete de tangos porteños, que se presentará en breve en el Teatro Principal, acompañado de su guitarrista negro, José Ricardo”.

El rey del tango conquistó el Principal

El rey del tango conquistó el Principal B. Blanco García

Una actuación histórica, sepultada en las hemerotecas, que volvía a anunciarse días después en el mismo diario. “El sábado 20 de febrero, presentación del eminente estilista argentino, Carlitos Gardel y de la bellísima bailarina Pilar Calvo. Durante su actuación se proyectarán las extraordinarias películas “Vivir es mejor…” y “La Tierra Prometida”, por Raquel Meller”, otra de las figuras artísticas con más renombre de la época.

Por supuesto, El CORREO DE ZAMORA se hacía eco de esta actuación en sus páginas. “Carlos Gardel, con sus canciones argentinas, que también cantan el alma criolla, supo entusiasmar al público. “Entrá nomás” es quizá la creación de Gardel. Sabe darle una expresión que parece que se está viendo al gaucho de alma compadrona pero que tiene un fondo romántico y generoso”, destaca el periodista.

Manuel Guerrero Cabrera posa con su libro sobre Carlos Gardel. Cedida

Manuel Guerrero descubrió esta novedad con protagonismo de Zamora hace unos días, en la charla virtual que ofreció hace unos días dentro de las actividades del ciclo Gardel Mundial, organizado por el Museo Casa Carlos Gardel de la ciudad de Buenos Aires.

En su libro, editado por Cuadernos del Laberinto, Manuel Guerrero detalla sobre esta actuación en la capital que “los señores Tomé y Gutiérrez, encargados del Teatro Principal, lo contrataron para la Feria de Botijeros de la localidad. Participará con él Pilar Calvo, quien lo había acompañado en Vitoria”, detalla, destacándose también que Gardel ha sido “el único artista que ha llenado todos los días el Teatro Romea de Madrid durante el mes de enero”, lo que da detalle de la pasión que generaba el argentino también fuera de su país.

Recortes de prensa que hablan de la actuación de Gardel en Zamora. LOZ

La duda que le surge al autor sobre esta actuación en Zamora es por qué no se ha publicado antes en ningún texto. “Cuando Carlitos regresa a Buenos Aires, es entrevistado por “Crítica”. En esta entrevista alude que había actuado en Barcelona, Madrid y Vitoria, pero que suspendió la gira, que iba a seguir por las ciudades de Zaragoza y de Valencia; lo que hace que nos preguntemos por qué no mencionó Zamora, si hay constancia documental del anuncio de su actuación”, argumenta el investigador del segundo periplo español del artista argentino, rey del tango, que detalla el autor en su nuevo libro.

Y es que “Carlos Gardel en España” traza el recorrido del cantante por tierras españolas entre 1923 y 1933, aportando información inédita y novedosa hasta el momento —aparte de la actuación en el Principal— como una fiesta en el Hotel Ritz de Madrid ese mismo año, además de plantear la importancia de las relaciones que estableció con otros artistas y con personalidades de la sociedad española y, fundamentalmente, catalana. “Pese a proceder de ámbitos diferentes, tienen en común que en un algún momento trataron con Gardel Isabel Llorach, Santiago Rusiñol, Samitier, Ortega y Gasset, Jacinto Benavente, Pastora Imperio, Rafael Alberti o María Guerrero”, enumera el autor, que se confiesa incondicional de Gardel desde que en los años noventa una amiga le sugirió por carta que escuchara algo del artista, porque intuía que le iba a gustar. Y no iba muy desencaminada porque, como él mismo confiesa, “compré un cd y me quedé fascinado, así que, poco a poco, me fui metiendo en el mundo del tango”.

Esta pasión ha dado como fruto dos libros sobre las referencias literarias de la música argentina por antonomasia. El tercero de sus trabajos, sobre la figura de Carlos Gardel, ha sido posible gracias a los meses de confinamiento, que le otorgaron tiempo para investigar sobre esta obra que descubre algún que otro secreto del artista argentino más querido y reconocido en el mundo.