Javier Manteca Beneítez (Zamora, 50 años) es uno de los candidatos que pretende convertirse en presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de España. Ingeniero Técnico de Obras Públicas, tiene su propia empresa consultora. Fue decano del Colegio en Castilla y León entre 2014 y 2018 y ahora quiere dar el salto a la organización nacional, apostando por “una gestión eficiente y transparente, la cohesión colegial y el impulso activo de la profesión”.

Esta candidatura, alternativa a la del actual presidente, Carlos Dueñas, es la única que representa al conjunto de zonas colegiales, englobando la máxima pluralidad de los territorios del Estado.

- ¿Por qué se presenta a las elecciones?

- He estado más de 14 años representando al colegio en Castilla y León y actualmente un grupo de compañeros a nivel nacional nos hemos reunido con unas ideas claras, como son las de renovar el colegio, modernizarlo y la de llevarlo a parámetros de máxima visibilización. Somos los representantes de los ingenieros civiles, carrera que se estudia en Zamora, y que hacemos trabajos fundamentales, llevar el agua a todas las localidades, hacer carreteras e infraestructuras en general, también ferroviarias…una labor muy importante que queremos que se visibilice.

—¿Cómo ha conformado su candidatura?

—Con de gente de toda España; se puede decir que cubrimos todo el país de norte a sur y de este a oeste.

—Había ingenierías e ingenierías técnicas, pero ahora ha cambiado este concepto.

—Existían los ingenieros técnicos y los ingenieros, pero con los acuerdos de Bolonia todo ese panorama cambia y aparecen los grados, que tienen un carácter generalista, y los máster, que llevan una especialización. A partir de ahí el nombre nuestro de ingeniero técnico de Obras Públicas se convierte en ingenieros civiles. Llevamos muchos años saliendo a fuera a trabajar y con la crisis más por lo que es un avance muy importante que España hable de la ingeniería civil porque fuera de España no se conoce con otro nombre.

—¿En qué consiste su trabajo?

—Cuando quitamos las casas, las viviendas, gran parte de lo que queda es ingeniería civil, todo lo que tiene que ver con las infraestructuras hidráulicas, infraestructuras terrestres, tan de moda en Zamora, puertos, aeropuertos, todo eso compete y tiene que ver con la profesión, que es muy importante. Estamos acostumbrados a abrir el grifo y que salga agua y ya está, pero llega porque detrás hay una ingeniería. Sí que es verdad también que hoy en día no existe ese concepto único de una profesión para desarrollar un proyecto, sino que muchas veces son multidisciplinares, con ingenieros industriales, telecomunicaciones, etcétera. La ingeniería civil tiene una relevancia fundamental para la modernización, sobre todo en el caso de una provincia como Zamora cuando hablamos de esa despoblación y ese desarrollo que nos falta.

—¿Tienen problemas de atribuciones de competencias entre lo que eran ingenieros e ingenieros técnicos o está ya todo claro?

—La respuesta es muy sencilla, no. Son temas muy complejos, porque cuando te metes en las áreas jurídicas hay conceptos muy fáciles y luego hay líneas muy finas donde las competencias no solo entre distintos ingenieros sino también otras profesiones como los arquitectos. Por ejemplo una pavimentación que tiene algo de alumbrado, o viceversa, estamos en zonas donde hay lagunas. Pero nuestro talante es pensar que al final las ingenierías tenemos muchas cosas en común y lo más importante como colegio es pensar eso, y que España tiene muchas cosas en común. Y al final cuando hay un progreso detrás no solo hay una ingeniería, sino varias, arquitectura... a veces más que la discusión de quién firma un proyecto está dar solución a las necesidades que tiene un cliente o una localidad. Las relaciones con los colegios de ingenieros y arquitectos yo en mi caso siempre ha sido buena.

—En determinadas licitaciones de las administraciones públicas se fija qué titulación requiere un proyecto determinado y en muchas ocasiones las ingenierías técnicas se quejaban de cierta discriminación.

—Prefiero hablar en positivo, de lo que hacemos y no me gusta hablar de discriminación. Pero evidentemente hace apenas dos años tuvimos un conflicto importante con la Junta de Castilla y León, que se resolvió a nuestro favor. Creo que tiene que ver más con la visibilización, porque a veces parece que no existimos; las carreteras están ahí y no sabemos quién las hace. Publicaba un compañero un artículo diciendo que cuando hay una gran nevada aparece la Unidad Militar de Emergencias. Pero es una vez al año. El resto de días hay una cosa que se llama conservación de carreteras que incluye la viabilidad invernal, estamos todos días quitando nieve, limpiando, o haciendo los cortes oportunos si hay un accidente.

—¿Salen los jóvenes bien preparados de Zamora?. ¿Los ingenieros civiles en general son demandados en la economía real, se puede mejorar algo?

—Los ingenieros somos una gente que nos levantamos con problemas, resolvemos problemas y al final del día seguimos teniendo a lo mejor más problemas de los que teníamos. Es decir, siempre tendemos a mejorar. La verdad es que de la Escuela Politécnica de Zamora salen los chavales bien preparados, yo siempre he tenido mucho contacto y una relación muy buena como decano del colegio de Castilla y León. Siempre he reclamado que quizá los organismos a nivel provincial no apostaban por la Politécnica de Zamora, aunque ahora por lo que leo sí parece que tanto Ayuntamiento como Diputación quieren apostar un poco más. Zamora tiene muchas cosas buenas, como su agricultura y su ganadería, pero también la universidad debería ser fundamental, como el turismo. Deberíamos apostar por ello.

—¿Tienen salida laboral?

—La Escuela Politécnica de Zamora depende de la Universidad de Salamanca, con un prestigio reconocido. Los chavales cuando acaban trabajan. Es verdad que venimos de tiempos difíciles, pero continuamente desde el colegio recibimos ofertas y la tasa de paro posiblemente esté en un 10-12%, por debajo de la media general. Porque trabajo tenemos mucho: hay que seguir conservando carreteras, renovando infraestructuras o explotando infraestructuras hidráulicas.

—¿Cómo han pasado la crisis?. ¿Qué ventana de oportunidad se da para ustedes con esta lluvia de millones que se anuncia que va a llegar de Europa?

—Estamos en el ojo del huracán de las inversiones. Eso es positivo porque genera mucho trabajo y nos da mucha responsabilidad, por lo que tenemos que saber gestionar, en la parte que nos toca, la parte técnica, de dar lo mejor y las mejores soluciones. Es una oportunidad única, también en Zamora, y esperemos que los políticos sepan aprovecharla. La crisis evidentemente bajó muchísimo lo que llevó a que muchos compañeros y compañeras salieran fuera de España.