“Consideramos necesaria la dotación del Hospital de Zamora con una unidad de ictus con un mínimo de 2 camas para garantizar los cuidados mínimos en nuestros pacientes”. Es una de las conclusiones del trabajo elaborado por cinco neurólogas sobre la “Evaluación de la atención al ictus isquémico agudo en el Complejo Asistencial de Zamora en el primer año del protocolo del ictus”.

El estudio rubricado por Laura Blanco García, Noelia González Nafría, Marina Polo Martín, Lucía Pérez Macho y Ana Juanate y García publicado en Nuevo Hospital explica que las guías internacionales recomiendan la creación de unidades de ictus locales en los centros con una derivación a este tipo de dispositivos superior a cien pacientes al año y una incidencia superior a 200 ictus anuales. “Durante el periodo de este estudio ingresaron en el servicio de Neurología del Hospital Virgen de la Concha por patología neurovascular aguda un total de 382 pacientes. Puesto que las cifras recomendadas por consenso internacional están superadas Zamora debería contar con tal unidad de dos camas”.

Durante el periodo de estudio se incluyó a 210 pacientes. 107 recibieron los cuidados establecidos en unidades de ictus y de ellos 48 recibieron tratamientos de reperfusión aguda que son los que tienen como objetivo conseguir restablecer el flujo cerebral en las personas afectadas. Se consiguió un pronóstico excelente en el 62 % de los tratados.

Las autoras del trabajo consideran que “la implementación de un protocolo de actuación local sobre la atención al ictus agudo ha permitido ampliar el acceso de nuestros pacientes a los cuidados básicos y a las terapias de reperfusión aguda cuyo beneficio ha sido evidenciado. Sin embargo, en la actualidad, solo el 55% de los pacientes candidatos accede a estas medidas. Es necesario ampliar los recursos disponibles para aumentar su acceso”.

Y es que el manejo de todos estos enfermos con ictus isquémico debe realizarse siempre en las unidades específicas para esta dolencia “que es el recurso disponible más eficiente para la fase aguda del ictus, habiendo demostrado con la máxima evidencia científica una disminución de la mortalidad y morbilidad”.

En la actualidad “el reto consiste en garantizar el acceso a estas terapias efectivas a todos los pacientes de nuestra provincia que los necesiten”. El primer paso fue el protocolo de atención al ictus que redactó el servicio de Neurología en noviembre de 2019 con la colaboración con profesionales de Urgencias, Radiología, Medicina Interna y Medicina Intensiva y la dirección del hospital.

En este protocolo se acordó la activación del protocolo Código Ictus (CI) en todos los pacientes con clínica compatible con síndrome neurovascular agudo persistente de menos de 24 horas de duración con buen estado funcional. Estos pacientes debían ser valorados por un neurólogo de forma presencial o telemática, debían disponer de estudio de neuroimagen urgente con TC cerebral simple más angioTC, y debían ser ingresados en unidad de ictus.

Además, se capacitó al Hospital de Zamora para la administración de tratamiento con r-tPA en ictus de menos de 4,5 horas de evolución con neuroimagen favorable .

Un total 198 pacientes con ictus isquémico cumplían los criterios de activación del código ictus. Se activó en 164 (82,82%).

En los 32 pacientes no activados la principal causa fue la no identificación del síndrome neurovascular por el equipo médico (71%, la mayoría de ellos se trataba de ictus de circulación posterior). La segunda causa de no activación fue la recuperación parcial, aunque no completa del déficit focal (15%).

En 164 pacientes se activó el protocolo de manejo de CI y todos ellos fueron valorados por Neurología de forma presencial o telemática. Se realizó un estudio neuroimagen con TC simple más angioTC en todos los pacientes atendidos en el Hospital de Zamora. “No se realizó angiografía en los pacientes atendidos en Hospital de Benavente por no disponibilidad para realización de angioTC en el momento de la realización de este trabajo”. 109 pacientes (el 55% del total) ingresaron en sus unidades de ictus de referencia (71 en Salamanca; 28 UI en Valladolid; 10 en León).

En la mayoría de las historias clínicas revisadas de los pacientes que no ingresaron en UI a pesar de tener criterios, no se especificó la causa por la cual se desestimó el traslado, en los casos en los que sí se especificó, la principal causa de no ingreso fue la no disponibilidad de camas en las áreas de referencia, según relatan las autoras del trabajo.