“Se ha puesto la cosa muy fea, la verdad. En dos semanas se ha ido de las manos y el problema es que no hay tratamientos para la gente. Hay mucha población y la gente no puede acceder al sistema sanitario”. La zamorana Gema Cantuche, que trabaja en la capital india, Nueva Delhi para la empresa española de ingeniería IDOM está viviendo en primera persona las restricciones a las que obliga la pandemia en un país que creía casi superado el coronavirus pero que en poco tiempo ha caído en una profunda crisis sanitaria.

“Hace dos semanas pusieron un toque de queda de diez de la noche a cinco de mañana que empezó yo creo la segunda semana de abril y luego el fin de semana decretaron un “lockdown”, cerraron todo”. En un país donde las mascarillas solo se usaban en los taxis y el transporte público y “por miedo a las multas de la Policía”, hasta hace poco se podía entrar en restaurantes y todo tipo de establecimientos a cara descubierta.

Ahora hay que tomar precauciones, “básicamente estar en mi casa y no hablar con nadie no tener ningún tipo de contacto. A ver, la zona donde yo vivo es una “zona bien” por decirlo de alguna forma en el sur de Delhi, son barrios de hindúes de clase media alta. Hay ambulancias que llegan a recoger gente, pero aquí no vemos las imágenes que salen por la tele de cadáveres en las calles y crematorios en los aparcamientos eso no lo estoy viviendo, ni el resto de los españoles que estamos aquí en la ciudad”, todos el contacto con un grupo de Whatsapp y con la embajada.

Gema Cantuche, zamorana en la India posa con dos lugareñas Cedida

“Yo lo que hago es seguir lo que me dice el Gobierno que es quedarme en mi casa, haciendo un “lockdown” (confinamiento) y ya está y si salgo a la calle es con mascarilla”. Aunque es un país donde podría vivir sin salir de casa para nada (“te lo traen todo a casa”), sí que sale a comprar “pero no tienes ni que entrar en las tiendas, porque ellos te lo sacan a la calle, lo que hago es no tener contacto con nadie”.

Ricos y pobres

India, dice, “es un país de contrastes e igual que hay gente muy pobre hay otra gente rica, pero rica de una forma que no te haces a la idea del dinero que tienen. Entonces, hay una sociedad muy pobre que es la que ahora se está llevando todo el palo, la principal perjudicada, porque al final es lo que pasa siempre, pero las clases altas también la están viviendo”.

El problema es que “la gente no es que se esté muriendo del COVID, sino de que no hay tratamiento, no hay oxígeno, la gente se muere porque no consigue oxígeno para poder seguir”. Una falta de oxígeno que afecta a todos, pobres y ricos, hindúes y extranjeros: “Yo conozco varios casos por el grupo de Whatsapp pidiendo “por favor, necesitamos saber dónde están dando cilindros para esta persona”. Al final da igual que seas diplomático o indio, si no hay oxígeno no lo hay para nadie, es complicado”, dice la zamorana.

Gema Cantuche recalca también que en la India hay otra cultura, otra forma de ser que a veces o cierta ignorancia, que acaba con actos de violencia como consecuencia de las muertes por coronavirus, en forma de destrozos en algún hospital, y no precisamente de los peores del país: “Una familia empezó a atacar a médicos y enfermeras y romperlo todo”, en el hospital donde el seguro de Gema la llevaría en caso de enfermedad.

Otra consecuencia del empeoramiento de la situación es la dificultad para regresar de vacaciones a España. “Solía ir a Zamora en Semana Santa, agosto y Navidad”, pero la empresa “me hizo volverme en junio”, para regresar el pasado febrero. Tenía previsto volver en agosto de vacaciones, “pero es difícil”, porque con la pandemia desaparecieron los vuelos directos desde España, se exigen cuarentenas y PCR, Alemania y Francia tienen restringido el espacio aéreo y hay que elegir una ruta fuera del Espacio Schengen. “Aparte de que los vuelos están prohibitivos, por las nubes, está serio el tema para poder regresar a casa de vacaciones”, explica la zamorana.

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