Para muchos, un libro es la vía de escape perfecta para evadirse de los problemas que se dan en el día a día. Durante el confinamiento, la lectura fue fiel compañera e hizo que la población es olvidara, al menos por unas horas, de lo que sucedía en el mundo. Y es que como declaró el escritor portugués Fernando Pessoa: “la literatura es la forma más agradable de ignorar la vida”.

Ayer, 23 de abril, además del Día de Castilla y León, también se celebraba el Día del Libro. Así pues, la Asociación Zamorana de Librerías, Papelerías y Material Didáctico (Azal) celebró el Día del Libro saliendo a las calles de la capital del Duero. Los establecimientos asociados Librería Octubre, Librería Semuret, Librería Didot, Librería Mis Cuentos Infantiles y Librería Jambrina sacaron sus volúmenes a la calle con el objetivo de ofrecer y fomentar la lectura a los cientos de zamoranos que se acercaron, entre las once de la mañana y las nueve de la noche, a la plaza de la Constitución, lugar donde tradicionalmente se celebra esta Feria del Libro. Todo ello, con el habitual 10% de descuento para impulsar las ventas. Una iniciativa que, debido al coronavirus, no se pudo celebrar el pasado año y que regresaba a las calles zamoranas, desafiando a la amenaza de lluvia con la que se levantaba la ciudad ayer.

Las reacciones

Las reacciones

“Durante el confinamiento hay gente que igual no leía de manera habitual y decidió coger un libro y leérselo simplemente por desconectar un poco de todo lo que nos rodeaba en aquel momento”, manifestaba Clara Sánchez, propietaria de la Librería Octubre. “Creo que ha afectado de manera positiva porque la lectura ha seguido con nosotros incluso en los malos momentos que pasamos por el coronavirus. Además, hemos sabido adaptarnos. Tenemos catálogos online o repartos a domicilio. Digamos que no nos podemos quejar porque hay sectores que lo están pasando mucho peor que nosotros”, afirmaba.

Hoy en día, uno de los principales competidores del comercio local son las plataformas online como Amazon, por ejemplo. “La sociedad tiene que saber que en Amazon los precios son similares y que no te decora la calle por Navidad, no hace eventos de este tipo, no te permite palpar el libro antes de comprarlo… al final creo que eso es la magia del comercio local”, explicaba.

La presidenta de la Asociación Zamorana de Libreros (Azal) y propietaria de la Librería Jambrina, María José Jambrina, comentaba las dificultades que ha vivido el sector durante el estado de alarma, pero también manifestaba que “hay sectores que están peor”. “Yo creo que no nos podemos quejar porque hay sectores como la hostelería, por ejemplo, que está peor”, afirmaba. La presidenta zamorana también declaraba que “la afluencia de público ha sido espectacular”. “Con la amenaza de lluvia, no esperábamos tanta gente, pero al final hemos contado con mucho público. Hay mucho lector en Zamora”, aseguraba María José Jambrina, la cual recomendaba al público autores como Juan Gómez-Jurado, Javier Castillo o Carmen Mola, así como grandes obras de estos autores como “La Novia Gitana”, “Reina Roja” o “La chica de nieve”.

Judith Pino, propietaria de la Librería Semuret desde hace alrededor de un año y medio, también comentaba que, a pesar de las dificultades que ha habido y de la cruda situación, la pandemia no ha afectado de manera tan negativa. “Un libro siempre hace buena compañía, incluso en los malos momentos”, afirmaba Judith, la cual explicaba que “habían conseguido adaptarse a la nueva normalidad”.

“Ya tenía ganas de poder rodearme un poco de libros y ver a tanta gente fomentando la lectura y, sobre todo, la cultura”, comentaba uno de los clientes, el cual insistía en que “hay apoyar al comercio local que es lo que nos da de comer a todos”.

Una Feria del Libro que permitió a los zamoranos rodearse de literatura por un día y en la que se siguieron todas las medidas sanitarias establecidas para hacer frente a la pandemia del coronavirus.