No ha sido casualidad la elección de la ubicación de la nueva obra de José Luis Alonso Coomonte en la ciudad. El mismo autor optó por la rotonda del puente nuevo porque su última obra es todo un homenaje a los poetas zamoranos. “El puente ya estaba dedicado a ellos y esto es como un encaje de bolillos, como son los poemas”, explicó Coomonte, quien aseguró estar emocionado, ya que lleva una temporada “llena de grandes sorpresas, la última la de poder ver esta obra en la ciudad”, confesó.

VÍDEO | Instalación de la nueva escultura de Coomonte en el puente de los Poetas de Zamora B. Blanco García

Una obra que también quiere ser un guiño para los vecinos de Carrascal. “Quiero darle un significado al barrio, para que cuando alguien pregunte por cómo llegar a él, se pueda guiar con esta torre”, señaló el escultor junto a la pieza, que tiene más de siete metros de altura y que está compuesta por 32 piezas de aluminio recubiertas de una pátina blanca para combinar con el puente y sobre un pedestal de granito.

Los operarios fijan el obelisco de aluminio en su pedestal de granito. | Jose Luis Fernández

También tuvo palabras para ensalzar la naturaleza y hacer un llamamiento general para su cuidado. De hecho, afirmó que no le importaría que esta escultura terminara siendo “refugio de pájaros e incluso lugar para que anide alguna cigüeña”, propuso. Con su característico humor, apuntó que cuando por fin se haga famoso y rico invertirá en el más allá, “en el banco del limbo. Si gano mucho dinero, ya los avisaré, pero, mientras tanto, podéis invertir en la naturaleza”, aconsejó.

Este monumento se une al resto de proyectos de Coomonte que engalanan Zamora. Desde el enrejado del Banco de España —con el que esta última obra tiene una inconfundible conexión, pues las piezas son parte de ese gran trabajo— hasta el Miliario de La Marina, zona en la que también se ubica una de sus obras más significativas, que se han convertido en todo un símbolo de la ciudad, como es la Farola.

Piezas de Coomonte en Zamora

Equilibrio Horizontal, por su parte, se reubicó a finales de 2017 en el parque de San Martín, junto a la muralla, tras su rehabilitación. Una obra que fue muy “vivida” por varias generaciones de niños cuando estaba ubicada en la plaza de Castilla y León. “Casi toda mi obra se puede desplazar, quitar y poner en otros sitios”, aseguró el artista, quien agradeció especialmente la ayuda de Rearasa y Suministros Velasco, que ayudaron al almacenaje, traslado y montaje de todas las piezas que componen su última creación.

Recordando que en su vida artística ha utilizado todo tipo de materiales, “desde que adornaba las tartas de mi madre”, se remontó, se dio cuenta de que “parece que las piezas altas traen suerte a la ciudad. Y también me la están dando a mí, porque estoy alargando más la vida y en nada recogeré el Premio Castilla y León de las Artes”, agradecía, reconociendo sentirse un joven en un cuerpo viejo de 88 años. “Me he quedado medio ciego y medio sordo, pero la cabeza la tengo mejor que nunca”, indicó, por lo que aseguró que todavía tenía muchas ideas para nuevas creaciones “estrambóticamente buenas”, según calificó él mismo. De ellas, algunas tendrán a las calles de Zamora como escenario de excepción, sumando así más arte al museo al aire libre de Coomonte en su ciudad.