Las reclamaciones de responsabilidad patrimonial presentadas por particulares frente a las administraciones por accidentes de tráfico provocados por irrupción de animales salvajes en las carreteras han caído a mínimos históricos en la provincia de Zamora. El pasado año 2020, el Consejo Consultivo de Castilla y León tan solo tuvo que emitir tres dictámenes al respecto. En el año 2010, hace exactamente una década, esa cifra se elevaba hasta los 89 dictámenes emitidos. La comparativa habla por sí misma. Lo que ha cambiado por el camino es la Ley de Tráfico y Seguridad Vial que, desde su última actualización, prácticamente hace responsable del siniestro al conductor en cualquiera de los escenarios, con apenas un par de excepciones.

La provincia de Zamora, pese a todo, continúa liderando la petición de daños por este tipo de siniestros en el conjunto de Castilla y León. De hecho, la mitad de los expedientes tramitados por el Consejo Consultivo se corresponden con este territorio, seguido por Salamanca y Soria, por este orden. La caída ha sido estrepitosa y tan solo se explica con la modificación de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. En ella se explica, en la disposición séptima, que “en accidentes de tráfico ocasionados por atropello de especies cinegéticas en las vías públicas, será responsable de los daños a personas o bienes el conductor del vehículo, sin que pueda reclamarse por el valor de los animales que irrumpan en aquellas”.

La norma tan solo plantea dos escenarios de excepción a esta regla. El primero de ellos, que el accidente “sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor llevada a cabo el mismo día o que haya concluido doce horas antes”, en cuyo caso el responsable será el titular del aprovechamiento cinegético. En cuanto al segundo, “podrá ser responsable el titular de la vía pública en la que se produzca el accidente como consecuencia de no haber reparado la valla de cerramiento en plazo, en su caso, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos”.

Los siniestros provocados por la fauna afectan de manera especial a carreteras como la N-631, donde se encuentra la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra. Pese a que, en conjunto, el número de accidentes ha descendido, la irrupción de animales en las vías sigue siendo un auténtico problema para quienes utilizan a menudo este itinerario, convirtiendo la carretera en un peligro para los conductores. Con todo y con eso, cada vez menos son quienes reclaman responsabilidad patrimonial frente a este tipo de daños, habida cuenta de los datos conocidos.