La Iglesia Católica ha inmatriculado en la provincia de Zamora 1.613 propiedades en el registro, de las cuales la mayor parte, 1.469 tienen como título un certificado eclesiástico (es decir, la propia Iglesia extendió el documento con el que justificó su propiedad sobre el inmueble) y solo 144 de otro tipo (títulos distintos a los que podía elaborar la propia curia). El Obispado o Diócesis de Astorga, pese a controlar menor territorio provincial, tiene aproximadamente la mitad de las propiedades, unas 800, mientras el resto son del Obispado o la Diócesis de Zamora, excepción hecha de las que vienen a nombre de las propias parroquias, sobre todo en las zonas de Sayago y Campos.

Ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Corrales del Vino, inscrita por el Obispado. | S. R.

Hay numerosas curiosidades en el listado enviado por el Gobierno de España a las Cortes con la relación de inmuebles inmatriculados entre 1998 y 2015, como el caso de una porción de la Sierra de Porto que aparece como propiedad del Obispado de Astorga y “más o menos 200 personas más”. El listado trata de arrojar luz pública sobre los bienes que la Iglesia registró a su nombre aprovechando la reforma del Reglamento Hipotecario del Gobierno Aznar a finales del pasado siglo “que permitió la rapacería por parte de la Iglesia católica de un ingente número de inmuebles por los que además no paga tributo alguno”, señala el Ejecutivo en el preámbulo de la relación de bienes.

En la relación de Zamora aparecen iglesias y casas parroquiales con sus patios, ermitas, cementerios, solares urbanos, huertos y fincas rústicas, además de garajes, en Grisuela y Benavente, un local comercial en esta ciudad o una viña en Palazuelo de las Cuevas.

La publicación del listado de bienes pretende facilitar que las personas o entidades que crean tener un derecho sobre estas propiedades puedan ejercerlo, sin dar por sentado que pese a la inscripción registral se trata realmente de propiedades eclesiásticas.

El litado de bienes de la Iglesia llega "tarde y mal"

Sin embargo, el portavoz de Compromís en el Senado, Carles Mulet, ha afirmado que el listado publicado por el Gobierno sobre las inmatriculaciones de la iglesia católica entre 1998 y 2015 llega muy tarde y muy mal, para acabar amparando las 34.961 inscripciones que gracias a las modificaciones en ley Hipotecaria durante el mandato de Aznar, les permitió inscribir masivamente, sin títulos de propiedad, con un simple certificado a emitir por la propia Iglesia. Sin embargo, a nivel práctico no parece que esta relación vaya a servir para mucho. Según explica Carles Mulet “el Gobierno en lugar de iniciar los procedimientos para reclamar la titularidad del dominio, ha adjuntado, sin ser requerido ni preceptivo, un informe de 22 hojas para justificar la inacción y dar carpetazo al asunto, dificultando todavía más a los particulares y administraciones públicas en conflicto con la iglesia poder recuperar la titularidad usurpada”.

Mulet ha recordado que en el listado de inmatriculaciones sin títulos previos , aparecen además de templos y edificios de usos religiosos, fincas rústicas, casas, locales, almacenes, solares sin usos religiosos, parcelas urbanas, tierras de secano y todo tipo de tipologías de bienes inmuebles, que fueron apuntadas como propiedad de la iglesia en base a certificados elaborados ad hoc de la propia iglesia “con un simple papelito firmado por mí, donde yo afirmo que es mío”.

Iglesia de Almaraz, junto a la Plaza Mayor que el Ayuntamiento recuperó mediante un pleito. | L.O.Z.

De hecho en Zamora se han dado ya varios conflictos entre ayuntamientos e Iglesia por la propiedad de los inmuebles. Un ejemplo es el de la ermita de nuestra Señora de las Angustias de Corrales del Vino inscrita por el Obispado pero sobre la que el Ayuntamiento reclama la propiedad, sobre todo después de la importante restauración llevada a cabo por la Consejería de Fomento. El Ayuntamiento de Almaraz consiguió ganar el pleito al Obispado, que tenía inscrita a su nombre nada menos que la Plaza Mayor del pueblo. Y también alzaron su voz los vecinos de Torrefrades, que consideraban suya la casa parroquial cuando decidió venderla la diócesis.

León, Burgos y Zamora son, por este orden, las provincias donde más inmatriculaciones de este tipo se llevaron a cabo en la región.

Benavente, más locales que iglesias; al contrario que en Toro

En Benavente el Obispado de Zamora inscribió 16 propiedades, la mayoría con títulos no eclesiásticos: parroquia e iglesia de Renueva, iglesias de Santa María y San Juan, ermita de la Soledad, dos edificios, dos garajes, dos pisos vivienda, tres locales comerciales, una casa, una parcela, una tierra y una finca rústica. Los edificio civiles superan en número a los religiosos. En Toro, sin embargo las 15 propiedades las pudo inscribir la Iglesia simplemente con el certificado eclesiástico que le sirvió como título de propiedad. Son La Colegiata (Santa María La Mayor), finca y ermita del Canto, ermita del Cristo de la Expiración de Tagarabuena, iglesias de San Julián, San Sebastián, Santo Tomás Canturiense, Santo Sepulcro, Santa María de Arbas, Santísima Trinidad, San Salvador, San Juan Bautista, San Bartolomé y San Lorenzo, además de las ruinas de la iglesia y casa parroquial de la Santísima Trinidad. Todas ellas están a nombre de las respectivas parroquias, y no del Obispado de Zamora.

Los 30 inmuebles de la capital, escriturados sin “trampas”

De los 30 inmuebles que figuran en la relación de propiedades de la Iglesia en el documento del Gobierno, todos ellos disponen de títulos que avalan que el dueño es el Obispado o las parroquias sin necesidad de recurrir al certificado propio, sino con otros documentos. Figuran en la relación la casa parroquial de San Ildefonso, la Casa de los Gigantes, el Obispado, la Catedral, las iglesias de San Frontis, San Claudio de Olivares, San Vicente, del Carmen, San Lázaro, San Pedro y San Ildefonso, Espíritu Santo, Santo Tomé, San Andrés, San Cipriano, Santiago de los Caballeros, Magdalena, San Esteban, Santa María La Nueva, Nuestra Señora del Pilar, San Torcuato, La Horta, San Juan, Lourdes, San Vicente y Asunción de Carrascal, además de las casas parroquiales de San Frontis, Espíritu Santo, San Vicente y la ermita y pradera del Cristo de Valderrey. En la mayoría de los casos la propiedad es de las respectivas parroquias, y en otros directamente del Obispado.