Ludivina Menéndez Álvarez, gijonesa de 82 años, es la protagonista de una de esas historias, a medio camino entre la tristeza y la alegría, que se viven todos los años en la mañana del día de la Lotería de Navidad. Esta mujer compró hace semanas un décimo acabado en 86 (el 86.986), a la postre uno de los quintos premios, en una administración de su tierra natal. Lo hizo a modo de homenaje a su marido, al que había enterrado minutos antes tras 64 años casados.

Tras el funeral, la viuda mandó a una de sus allegadas, procedente de Zamora, a comprar ocho décimos. De esos boletos, varios fueron a parar precisamente a la provincia, que ayer recibió parte de los 48.000 euros correspondientes: “Siento mucha pena, nada de alegría. Me decía la lotera que no llorara pero es que no me sale otra cosa”, relataba entre lágrimas la protagonista de esta historia, a la que llamaron por la mañana para avisar de lo que había pasado.

“Me dijeron que había tocado el décimo de Jaimín y les contesté que no me torearan, que no estoy para bromas. No me lo creía”, contaba la gijonesa, que acabó bajando a la administración para preguntar y confirmar lo que había sucedido. La mujer sólo se quedó medio décimo, pero constató que el dinero era lo de menos.

Lotería de Navidad en Zamora | Ludivina Menéndez explica la historia de su quinto premio LNE