Dos expresidentes de la Real Cofradía del Santo Entierro, Luis Boizas y Macario Delgado de Castro, piden la nulidad del proceso electoral para renovar los cargos de presidente y junta directiva por considerar que existen defectos de forma en la convocatoria y por la “imposibilidad material de asistencia de los hermanos a la asamblea por las restricciones de movilidad” de los que viven en otras provincias.

Asimismo, los dos hermanos aluden al incumplimiento de los estatutos si se mantiene la convocatoria de la asamblea general en los términos que se ha hecho. Cabe recordar que el capellán Florencio Gago, secretario del proceso electoral, comunicó este miércoles que, al no poder garantizar la seguridad sanitaria durante el proceso y carecer de medios para hacerlo de forma telemática, el proceso quedaba en suspenso.

En todo caso, los firmantes del documento enviado a la directiva esgrimen otra razón para la anulación definitiva del proceso: los “defectos de forma graves” en la convocatoria oficial, de acuerdo con lo estipulado por los estatutos. Indican que no se establece la primera y segunda convocatoria, como tampoco la hora y que “no se requiere el quórum mínimo del 3%” que recoge la normativa de la cofradía. “No se puede cercenar el derecho a voto de más de la mitad” de los que pueden emitirlo, el presidente elegido “quedaría poco legitimado si se restringe” ese derecho a los hermanos que viven fuera de Zamora. Por si esas razones no fueran suficientes, agregan que “se constituye una mesa electoral previa a la asamblea, cuando es en la propia asamblea” donde debe hacerse y que “no se da opción a los interventores de cada candidatura”, puesto que nada se dice al respecto en la convocatoria.

Boizas y Delgado, aunque dicen ser conscientes de las limitaciones impuestas por la pandemia, agregan que “no se pueden menoscabar los derechos y obligaciones de los hermanos, disminuidos claramente”. Creen que la directiva actual debió celebrar la asamblea, tras concluir el mandato del presidente actual en mayo, debió convocarse “en el periodo comprendido entre la nueva normalidad y el estado de alarma que volvió a restringir la movilidad entre las distintas provincias” del país, y piden que se celebre “cuando la situación mejore” y no haya restricciones por el COVID.