Zamora ha perdido la mitad de las oficinas bancarias de las que disponía hace ahora una década. Los datos, elaborados por la Asociación Española de Banca, indican que la reestructuración que ha vivido el sector como consecuencia de la grave crisis financiera comenzada en 2008 se ha traducido en una severa reducción de oficinas en la provincia de Zamora. En 2009 había sesenta sucursales bancarias abiertas mientras que a finales de 2019 —son los datos que aparecen en el último informe elaborado por la asociación bancaria— la cifra cae hasta las 31. Cabe destacar que las cifras hablan solo de bancos. Es decir, no se incluyen aquí oficinas de cajas de ahorros —Caja Rural o Unicaja, por ejemplo, tienen más presencia en la provincia que la mayoría de los bancos—.

Lo que no ha cambiado es la proporción de oficinas bancarias que hay en la capital y en la provincia. Alrededor de la mitad de las oficinas están en Zamora y la otra mitad repartidas por las distintas localidades de la provincia, con una lógica mayor presencia en municipios grandes como Toro o Benavente. En 2009, 26 de las sesenta sucursales financieras estaban en Zamora. Ahora, están 15 de 31. Por lo que respecta a la capital, Banco Santander es el que tiene mayor presencia, con un total de cinco oficinas abiertas al público —una de cada tres—. El BBVA cuenta con cuatro sucursales y el Banco de Sabadell con dos. Tienen una oficina operativa Banco Caixa General, Bankinter, Deutsche Bank y Renta 4 Banco.

Los datos muestran que incluso los bancos con más músculo han reducido sucursales en la capital. Hace diez años BBVA tenía ocho oficinas, Santander y Banco Popular sumaban nueve —número que se ha reducido tras la fusión—. Han desaparecido durante estos años el Banco Español de Crédito, Barclays y Banco Pastor, que ya no tienen presencia en las calles de la capital.

La reestructuración del sector, de hecho, coloca a Zamora en niveles de presencia bancaria similares a los registrados en los años setenta, siempre según los datos de la Asociación Española de Banca. Hay que remontarse a 1970 para encontrar un número de oficinas bancarias, 26, más bajo que el que se registra a día de hoy. A partir de esa década se inició un crecimiento que solo ha encontrado freno en la crisis financiera y en el posterior inicio de fusiones y absorciones bancarias, iniciado hace ya más de una década. En 1980 había 72 oficinas abiertas en Zamora y en 1990 la cifra ascendía a las 98. Esta es la cifra tope registrada en la capital desde que hay estadísticas. Por lo que refiere al resto de la serie histórica, en el año 2000 la cifra ascendía a 86 sucursales bancarias en Zamora y en 2009 se redujo hasta las sesenta.

Lo que esta reducción de oficinas ha tenido como consecuencia es el aumento del número de habitantes por sucursal bancaria. Si hace una década había una oficina por cada tres mil personas, ahora cada oficina bancaria tiene una ratio de habitantes superior a los 5.500. Cada oficina tiene, en créditos concedidos, una media de más de 22 millones de euros y de más de 54 millones de euros en depósitos de sus clientes. Las sucursales dan empleo a una media de cinco personas , lo que viene a indicar que cada empleado ha gestionado créditos por más de cuatro millones de euros y depósitos por más de diez millones, según los datos.

EL IMPACTO LABORAL SUPONE LA PéRDIDA DE CIEN EMPLEOS EN UNA DéCADA

La reducción del número de oficinas bancarias en la provincia de Zamora ha tenido un innegable impacto en el empleo que genera el sector. De hecho, los datos que elabora la Asociación Española de Banca indica que en una década se han perdido más de cien puestos de trabajo en las oficinas financieras. En la provincia actualmente trabajan en bancos un total de 163 personas cuando hace una década la cifra aumentaba hasta las 264. Esto es, en diez años la plantilla total del sector bancario se ha reducido en 101 personas. En el conjunto de España se han perdido unos 20.000 empleos.

Por lo que refiere a los datos globales de actividad, las oficinas bancarias de la provincia suman unos depósitos totales de sus clientes que superan los 1.696 millones de euros. Es algo más del uno por ciento del total nacional. De esta cantidad, 14 millones corresponden exclusivamente a las administraciones públicas que tienen competencias en la provincia de Zamora —Ayuntamientos, Diputación y Junta de Castilla y León—.

Del total restante, que es dinero que pertenece a clientes particulares o empresas, la mayoría de los depósitos son a la vista. De hecho, las cuentas de ahorro se han reducido a menos de 200 millones de euros en 2019 cuando suponían cerca de 400 millones hace diez años. Los depósitos a plazo prácticamente han desaparecido del mapa ante las bajas rentabilidades ofrecidas por las entidades financieras, algo que hace que los clientes prefieran tener su dinero a la vista, siempre disponible, y no “hipotecarlo” durante varios años a cambio de unos rendimientos, en muchos casos, excesivamente bajos.