Podían haber elegido realizarse profesionalmente en campos como la informática superior, telecomunicaciones, criminología, economía, química o deporte de élite. La “vocación de servicio” a la ciudadanía, sin embargo, les condujo a la Academia de Policía Nacional de Ávila. Y, desde hace unos días, a la Comisaría de Zamora para pasar por todas las unidades y operativos policiales, para bregarse a pie de calle. Son ocho jóvenes, cinco mujeres y tres hombres, con ganas de aprender de los veteranos, “sabemos que en esta Comisaría tenemos la ventaja de que, al ser pequeña”, al igual que la ciudad, “haremos prácticas más completas”, manifestaban ayer dos de estos alumnos que se consideraban especialmente privilegiados porque “somos de Zamora”. Laura Pedruelo, piragüista de élite y Alejandro Poyo, jugador del Viriatos Pádel Club que compite a nivel regional, pueden tardar en volver a su tierra como ya como agentes profesionales “15 años, es la media”, dice uno de sus profesores.

La Policía Nacional lleva unos años siendo la opción de jóvenes con un nivel alto académico. El subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco, que dio ayer la bienvenida a estos policías en ciernes, resaltó este plus, “estamos sorprendidos de la titulación”, dijo, “hay grados, licenciados, gente con másters, incluso alguno ha dejado la empresa privada” para convertirse en agente. “Tenemos que darnos la enhorabuena”, recalcó, para destacar que la mayoría de estos alumnos son mujeres, lo que apunta el camino hacia la normalización de su incorporación a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El año pasado, en plena conmemoraron de los 40 años de la incorporación de la mujer a esta actividad, las mujeres sumaban el “15%” de policías a nivel nacional, es decir, 9.500 personas del total de agentes.

Blanco incidió en lo “muy importante” que es para Zamora contar con alumnos en prácticas durante un año, aprendiendo junto a los 138 veteranos que suman el 92% de la plantilla, “suficientes para garantizar la presencia policial en cualquier ámbito”, abundó el inspector jefe de la Comisaría, Pedro Benito Esparza. Los jóvenes realizan las prácticas acompañados siempre de un policía titular y “nos ayudan a conseguir los objetivos de seguridad, su labor es muy valorada”; permiten “desarrollar más posibilidades de combinación operativa, estaremos mucho más en la calle”, agregó Blanco. Por su parte, los aspirantes a convertirse en agentes “van a ver de cerca valores de la Policía Nacional como la entrega, la profesionalidad, el sacrificio y el compañerismo”, muy presentes en el trabajo diario. Al completar su formación en una comisaría no muy grande “conseguirán un conocimiento integral de lo que es la función de la Policía”. De hecho, van a pasar por todas las unidades: Policía Judicial, Científica, Información, Seguridad Ciudadana, Delitos Informáticos, Extranjería, Familia y la Mujer, entre otras.

Los alumnos aportarán, por su parte, “otra forma de ver las cosas” por su juventud, “frescura y aires nuevos”. Ademas, “con su labor nos ayudan a mejorar” la seguridad en la capital, los índices de delincuencia y criminalidad, que siguen siendo de los más bajos de Castilla y León, a vigilar el cumplimiento de las restricciones del COVID-19, puntualizó Blanco. El subdelegado terminó haciendo referencia al “esfuerzo muy importante” que el Gobierno central ha hecho para incrementar las plazas de policía nacional en los dos últimos años ante los nuevos retos de Seguridad Ciudadana, Extranjería y los delitos de juego, entre otros, a los que se enfrentan las Fuerzas de Seguridad.