El asesino de la joven tabaresa Leticia Rosino Andrés está ya en la macroprisión de Topas para completar la condena a 8 años de prisión impuesta por el Juzgado de Menores de Zamora en diciembre de 2018, de la que ha cumplido ya dos años en el centro especial de Zambrana porque no había cumplido la mayoría de edad cuando cometió el crimen el 3 de mayo de 2018 en Castrogonzalo. La familia de la Leticia mostraba ayer a través de su abogado Miguel Ángel Martín Anero su “satisfacción por el ingreso en prisión del asesino, por lo que se luchó desde el principio”, una “buena noticia” para el entorno de la joven tabaresa.

Ahora, el equipo de tratamiento de Topas deberá evaluar al joven de 18 años para valorar si debe incorporarse a un módulo acompañado por un preso de confianza durante cierto tiempo para garantizar su integridad física (evitar un posible suicidio) o si no precisa de ese seguimiento constante. El equipo está formado por psicólogos, educadores y juristas que elaboran un informe para detallar el estado psicológico del recluso, entre otros parámetros, antes de decidir el grado al que debe incorporarse y, por tanto, el módulo al que debe ingresar. El joven de iniciales D.A.A. tiene un amplio expediente conflictivo en el centro especial para menores de Zambrana, donde protagonizó enfrentamientos con otros jóvenes internos.