Un grupo de personas realiza kayak en los Arribes del Duero. | Cedida

El verano avanza al mismo ritmo al que lo hace la pandemia, y el tiempo y las posibilidades de ocio se agotan. Con la primera quincena de agosto casi fulminada, muchos son los turistas que apuran sus vacaciones en busca de actividades que poder realizar con seguridad. El miedo a moverse por el interior del país y las dificultades para salir fuera de sus fronteras ponen el foco en el turismo de interior. Aquí aparece el ocio de aventura y naturaleza, que tiene en las rutas en kayak su principal exponente.

La provincia de Zamora alberga todos los requisitos para llevar a cabo este tipo de actividades. La belleza del entorno natural, con excepcionales ejemplares de fauna y flora, y la gran cantidad de parajes de calidad la convierten en una ubicación propicia. Los Arribes del Duero, el Lago de Sanabria o los numerosos embalses de la provincia son algunos de los puntos elegidos para desarrollar esta variante turística.

A pesar de todas las buenas condiciones, las empresas zamoranas se encuentran con cuantiosos obstáculos a la hora de desarrollar sus proyectos. La pandemia, evidente epicentro de los problemas, pone en jaque los planes de las organizaciones. Sonia González, gerente de Turma, afirma que “la demanda no ha crecido, porque la gente tiene miedo al virus y le cuesta más realizar este tipo de actividades”.

El kayak, alternativa más requerida por los clientes, ha visto frenado su progreso debido al cierre de algunas playas. “En las últimas semanas, la amenaza del COVID obligó a cerrar algunos embalses, como en el caso de Villardeciervos, lo que claramente nos ha perjudicado”, reconoce González. El cierre de la playa de los Molinos ha provocado una mayor concentración de gente en el embalse de Cional, a tan solo cuatro kilómetros, donde también trabaja la empresa. Esto ha acabado con el reparto de clientes, que se condensan ahora en la localidad cionalesa.

La pandemia ha dificultado el desempeño de otras alternativas, como las actividades llevadas a cabo en el parque de aventuras de San Pedro de las Herrerías.“Parkaventura”, sede de cientos de chavales que acudían a los campamentos de verano, ha reducido notablemente su movimiento en este periodo estival. Tirolinas, rocódromos, campos de tiro y demás espacios del parque han visto mermado su uso debido a las dificultades y al miedo al virus.

Además, la gerente ha manifestado los inconvenientes y el mayor trabajo que conlleva aplicar las medidas de seguridad. “Las mascarillas son siempre obligatorias, salvo dentro del agua cuando una pareja va en el kayak. También desinfectamos todo el material necesario para el desarrollo de la actividad”, aclara.

Un grupo de personas realiza kayak en los Arribes del Duero. Cedida

Diferente suerte ha corrido la organización Zamora Natural. Antonio Campesino, responsable de la empresa, reconoce un aumento de la demanda, con el kayak como gran beneficiado del verano. “No hemos trabajado nunca como este año. La demanda de kayak es brutal y muy constante”, admite. “Vendemos mucho, pero el trabajo pesa. Algunos días, entre las labores de desinfección y la recogida de material, terminamos a las dos de la mañana. Aunque se nos haga tarde, a las ocho del día siguiente ya estamos funcionando de nuevo”, apunta el gerente. A pesar del elevado número de peticiones, Campesino asegura que se cumple estrictamente el protocolo de seguridad. “Trabajamos con grupos reducidos, con un máximo de treinta personas, y siempre con las medidas sanitarias requeridas”, asevera.

Sin embargo, no todo es positivo para la organización. Dos de las actividades más solicitadas otras temporadas, como las rutas en bicicleta y el senderismo, se han visto perjudicadas. “El senderismo apenas se realiza por el intenso calor que estamos viviendo. Las rutas de ciclismo, por su parte, apenas tienen demanda por el alquiler de bicicletas eléctricas instalado en Fermoselle”, admite. Campesino quiso denunciar otro problema que les impide “crecer como organización”. “La Junta de Castilla y León pone muchos obstáculos a nuestro desarrollo con la imposición de múltiples restricciones que nos dificultan seguir avanzando”, declara.

En peor situación se encuentran otras empresas, como Zamora Aventura, que tienen paralizada la mayor parte de su actividad debido a la pandemia. “Desde el decreto del estado de alarma, tenemos congelado prácticamente todo”, admiten fuentes de la organización. “Ahora mismo, lo único disponible son las sendas y rutas dispuestas por la Diputación”, reconocen. A pesar de las dificultades, en la empresa albergan esperanzas de que la situación mejore a partir del mes de octubre.

El ocio de aventura y naturaleza siempre se ha caracterizado por ese gusanillo que despertaba el “riesgo” de realizar sus actividades. Las rutas en canoa por aguas profundas, los descensos en bicicleta por caminos sinuosos, las bajadas en tirolina y las escaladas han sido siempre alimento de los amantes del “peligro” y del entorno natural. Este verano, sin embargo, el riesgo ha cambiado de bando, y el miedo al virus ha apagado las ganas de aventuras de aquellos a los que les gusta la adrenalina.