Estudiantes en un aula de Informática. | L. O. Z.

Zamora se acerca poco a poco a una conexión de Internet digna para todos sus ciudadanos. Así lo asegura al menos el último informe de cobertura del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, referenciado al 31 de diciembre del año pasado. La provincia, de acuerdo con estos datos, ve como el 89% de sus vecinos reside en lugares donde ya es posible navegar a una velocidad de treinta megas por segundo. El once por ciento restante son vecinos de pequeñas localidades, dispersas, en las que la llegada de Internet se ha rezagado porque no son lugares atractivos para las compañías de telecomunicaciones.

La provincia se acerca así, aunque ya lo hace tarde, al objetivo que en su día se marcó la Unión Europea: que todos los ciudadanos de la Unión, sea cual sea su lugar de residencia, puedan navegar desde casa a una velocidad de al menos treinta megas por segundo en el año 2020. Zamora cerrará ya este ejercicio sin ver cumplido el objetivo al cien por cien, pero los datos son buenos si se compara la estadística con la del año pasado. En solo doce meses, siempre según el Ministerio de Transformación Digital, la cobertura ha aumentado un treinta por ciento. A finales de 2018 eran un 59% los zamoranos con acceso a velocidades de más de treinta megas. Hoy son casi el noventa por ciento.

De otro lado, el estudio indica que el 51% de los residentes en la provincia dispone en sus hogares de la ansiada fibra óptica. A grandes rasgos, se trata de los vecinos de los principales núcleos de población de la provincia, encabezados por la capital. La llegada de la fibra óptica a los pueblos no es ni mucho menos el estándar hoy en día en la provincia de Zamora.

Los datos tienen una cara “B”, y es que Zamora sigue siendo una de las provincias con más zonas blancas del país. El incremento con respecto al año 2018 es notable si se analizan los números del ejercicio pasado, pero la mayoría de las provincias del país ven como el noventa por ciento de sus vecinos navega ya por encima de los treinta megas por segundo. A la cola del país están las provincias gallegas, donde la dispersión de la población es tanto o más determinante que en Zamora, y algunas provincias de Castilla y León en las que el envejecimiento y los pequeños núcleos de población juegan en contra de la instalación de Internet. En todos los demás territorios los datos son más elevados, llegando casi al cien por cien de los hogares en las provincias vascas o en la Comunidad de Madrid.

La realidad tampoco esconde que la situación se está polarizando. Las velocidades aumentan en muchos pueblos pero se estancan en otras muchas pequeñas localidades. Así, todavía hoy hay en la provincia de Zamora núcleos de población en los que acceder a Internet a una velocidad suficiente es poco menos que una quimera. Esto complica más de lo recomendable la apertura de negocios o la realización de actividades para las que sea necesaria una conexión estable.