La mayor parte de las ayudas pedidas al Ayuntamiento de Zamora corresponde a autónomos que se han visto obligados a echar el cierre de su establecimientos. Esa es la funesta conclusión de los programas Relanza puestos en marcha por el Consistorio de la capital para paliar la grave crisis económica provocada por el coronavirus.

Desde que el Gobierno de Francisco Guarido estableciera estas ayudas el pasado mes de abril, el Ayuntamiento ha concedido más de un millón de euros en subvenciones directas a los profesionales autónomos y trabajadores de la capital que más se han visto afectados por la reducción de ingresos durante el estado de alarma.

El Relanza 1, en el que se establecían ayudas directas de 500 euros a los autónomos que cerraron sus establecimientos y 300 euros para los que a pesar de poder permanecer abiertos vieron reducida su facturación, ha acumulado un total de 1.750 solicitudes entre las que se han distribuido un total de 775.000 euros.

El Relanza 2, con ayudas complementarias de 300 euros a estos mismos profesionales autónomos para el pago del alquiler del local comercial, registró 637 solicitudes, con un reparto de 177.000 euros. Y el Relanza 3, a través del que se otorgan ayudas de 300 euros de subvención a los trabajadores por cuenta ajena para el pago del alquiler o la hipoteca de la vivienda familiar, ha sido el que menor demanda ha tenido, con solamente 537 solicitudes recibidas, de las que 75 han tenido que ser denegadas por incumplir los requisitos establecidos (fundamentalmente el de estar al corriente de las obligaciones tributarias con la Hacienda Pública, la Seguridad Social o el propio Ayuntamiento). El importe global de estas ayudas se sitúa alrededor de los 135.000 euros, ya que todavía no ha concluido la tramitación del total de peticiones, cuyo plazo de solicitud finalizó el viernes pasado.

A estas ayudas directas a los autónomos y trabajadores afectados directamente por la pandemia, hay que añadir otras ayudas de carácter social que se han establecido de forma excepcional destinadas al conjunto de las familias y colectivos sociales más desfavorecidos que han visto agravada aún más su situación personal a causa del COVID-19. Entre estas se encuentran las ayudas de urgente necesidad, destinadas a cubrir las necesidades básicas de las familias, que se han incrementado en 200.000 euros llegando así la partida total al medio millón; el pago de las becas de comedor para niños que se han visto privados de este servicio al estar cerrados los centros escolares —para lo que el Ayuntamiento ha realizado una aportación extraordinaria de 40.000 euros— o el incremento de 50.000 euros en la cuantía de las subvenciones de concurrencia destinadas a las entidades gestoras de los servicios de discapacidad que trabajan en la ciudad.