Libros expuestos en una calurosa jornada. | Jose Luis Fernández

Parecía difícil que este año se celebrase el Día del Libro, más que nada porque el 23 de abril, que es la fecha en la que murieron escritores como Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Garcilaso de la Vega y nació Vladimir Nabokov, estaba Zamora, como toda España, en pleno confinamiento, con las librerías cerradas y la gente metida en casa por obligación y conciencia cívica. Pero tres meses más tarde, el 23 de julio, el Día del Libro se ha podido celebrar, con la presencia de cinco librerías en la calle (Didot, Drial, Jambrina, Octubre y Semuret), ofreciendo las novedades editoriales en los puestos que habitualmente utilizan los productores del mercado ecológico. Han sido meses duros para las librerías, cerradas por las obligaciones del confinamiento, como el resto del comercio, pero el ansia de lectura no ha desaparecido y tras la apertura de la persiana los lectores volvieron a acudir.

“Es verdad que las primeras semanas la gente tenía ganas, vino corriendo y decía, me llevo dos libros por si acaso. Ahora ya las cosas han vuelto a la normalidad”, explicable Judit Pino que acababa de coger el traspaso de la Librería Semuret poco antes de la pandemia: “He inaugurado dos veces”. Constata, eso sí, que pese a las medidas de higiene “la gente ha cogido un poquito de miedo”.

Las principales novedades editoriales del momento, con los autores de best sellers, así como los libros de autores zamoranos, entrelos atractivos de la jornada.