Durante tres horas permaneció tendida en la calle de Arañuelos, con la cadera rota, tras precipitarse a una arqueta descubierta cuando paseaba como cada tarde con sus perros. Precisamente, su familia la localizó gracias a la fidelidad de sus canes: unos regresaban a la casa de su dueña en el barrio de Alviar, mientras que otro permanecía junta a la mujer, que casi no podía hablar cuando fue rescatada por su familia.

Los vecinos observaron que los perros iban y venían a las inmediaciones del domicilio de la mujer, que vive sola a sus 78 años. Les llamó la atención que deambularan porque “nunca les deja sueltos”, explican a este diario. El comportamiento extraño de los canes contribuyó que los vecinos fueran comprobar si la mujer estaba en casa y al comprobar que no era así, llamaron a los hijos que, emprendieron la búsqueda de inmediato. Cuando la mujer fue localizada, hacia las 18.30 horas, con una insolación que no le permitía casi pronunciar palabra, su familia se la llevó directamente al hospital en su propio vehículo. Los médicos la operaron con urgencia en la mañana de ayer.

La zona en la que se produjo el accidente, situada en las inmediaciones del bloque de pisos abandonados, a medio construir, en la salida de la avenida de Cardenal Cisneros, impidió que alguien escuchara las gritos de auxilio de la mujer, que pudo salir del agujero por sus propios medios, aunque a duras penas por la grave lesión sufrida, que le impedía ponerse en pie. La mujer, con vida independiente y total movilidad antes del accidente, es muy querida en el barrio y se ocupa de los animales callejeros que hay en el barrio. La zamorana permaneció casi tres horas al sol en la acera, vigilada en todo momento por uno de sus perros. Sus canes le salvaron literalmente la vida.