Una socorrista vigila el baño. | J. L. F.

La vida ha cambiado y con ella el verano, uno de los más extraños del último siglo. Pero sí hay algo que no entiende de nueva normalidad, eso es el calor. El bochorno es la mejor excusa para los aficionados a la piscina que, a pesar de la situación, no dudan en acudir a su cita con el baño. Higueras o “la sindical”, doble opción para echarse unos largos o simplemente para refugiarse del calor. Los horarios, de 11:30 a 15:45 y de 16:15 a 20:30, hacen que haya tiempo suficiente para disfrutar de una de las actividades de ocio preferidas por los zamoranos.

Ambos espacios tuvieron que esperar para abrir sus puertas. El viernes tres de julio, tras varias semanas de adaptación y preparación de sus instalaciones, la piscina de Higueras inauguró su actividad bajo un estricto protocolo de seguridad. Geles, mascarillas, aforo limitado y necesidad de reservar mediante cita previa son las principales medidas a tener en cuenta.

Ya van tres semanas de trabajo en Higueras, y los resultados son algo mejores de lo que se estimaba en un principio. Los empleados de la piscina admiten un aumento progresivo en las últimas fechas, pero reconocen que “la asistencia es menor que otros años”. Esta circunstancia era esperada, ya que “la reducción del aforo no permite que vengan tantos bañistas”, manifiestan.

Un grupo de nadadores disfruta del agua ante la atenta mirada de quien toma el sol en los aledaños de la piscina. A mediodía no se aprecia mucho movimiento y los trabajadores afirman que “la concurrencia es mayor por las tardes y los fines de semana”. Respecto a las condiciones de seguridad, admiten “estar muy satisfechos con el cumplimiento de las medidas por parte de la gente”.

Un numeroso grupo de niños atraviesa con ganas las puertas de la piscina de la Ciudad Deportiva, antiguamente conocida como “la sindical”. El deseo de darse un chapuzón no les hace olvidarse de las medidas, y, todos con su mascarilla en boca, se aplican el gel desinfectante antes de llegar a la zona de baño.

En las últimas fechas, el calor apremia, y los muchachos no son los únicos que han querido disfrutar de una mañana en el agua. Olga y su hijo han optado por madrugar para pasar un buen rato en la piscina. “Otros años siempre solemos venir aquí. Es el segundo día que acudimos este verano, y de momento estamos encantados. Las medidas se respetan y está todo muy tranquilo”, afirma Olga.

Han pasado dos semanas desde que “la sindical” pusiera en marcha su actividad. Las empleadas del recinto también admiten un descenso lógico de la afluencia, pero afirman “haber llegado al aforo máximo en las últimas fechas”. Al contrario que la piscina de Higueras, las trabajadoras admiten tener más concurrencia durante la semana, ya que “los fines de semana la gente suele irse a los embalses”. Además, resaltan la actitud de la gente, que consideran “muy buena y respetuosa”.

La piscina del Tránsito, por su parte, no podrá iniciar su actividad hasta finales de este mes o hasta principios de agosto, según confirmó el concejal de Deportes, Manuel Alesander Alonso. Las reformas en los vestuarios han aplazado una inauguración que se ha demorado más de lo previsto. El edil mostró también su satisfacción por el funcionamiento de las dos piscinas abiertas, ya que “últimamente ambos recintos llegan al aforo permitido, especialmente por las tardes.

Además, hasta el momento ninguna de ellas está registrando problemas, ni sanitarios ni personales”. La responsabilidad frente al virus parece haberse trasladado también a las piscina. Empleados y bañistas colaboran para que estos recintos continúen siendo sede del disfrute de los zamoranos. En nuestras manos está que a finales de septiembre podamos seguir presumiendo no solo de ciudad, sino también de piscinas.