El trío arbitral comandado por Carlos Fernández Pérez robó el protagonismo al fútbol en el Zamora-Ponferrada. El día en el que el Ruta de la Plata recobraba la vida, tras tres meses desde último partido de los rojiblancos en casa, acabó en esperpento arbitral.

El fútbol pasa a segundo plano y el Ruta abuchea

El encuentro comenzó con una orgullosa ovación que la afición regaló a la plantilla. Zamora quería volver a ver a sus jugadores y premiarles con aplausos, una reacción merecida tras la pasada campaña en la que el equipo estuvo cerca de escalar dos divisiones en un solo año. El fondo norte y la tribuna estaban prácticamente llenos para el amistoso de pretemporada contra la Ponferradina, equipo asentado en Segunda División. Esta diferencia de nivel se manifestó en el resultado con un 0-2, lo que no evitó que se oyera algún “Vamos mi Zamora, vamos campeón” que rivalizaba con los cánticos de unos alegres aficionados ponferradinos. También se celebraron sonoramente las paradas del guardameta Jon Villanueva, de buena actuación.

El fútbol pasa a segundo plano y el Ruta abuchea

Sin embargo, el animado ambiente del estadio se tornó en abucheos hacia el minuto 70. La indignación de la grada se hizo evidente cuando el colegiado quiso convertir el primer partido de la temporada el Zamora CF en una “pachanga” acordada entre los dos equipos. El Ruta comenzó a vaciarse ante la estupefacción. Los pocos que se quedaron sentados, al menos pudieron disfrutar, entre risas, del divertido momento en el que el preparador de porteros José Ignacio González, como árbitro principal, y los jugadores Perrini y Baselga, como linieres, saltaron al campo para suplantar a los jueces del encuentro. El 0-3 marcado por la Ponferradina en los instantes finales quedó en anécdota.

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