El silencio recorre Aranda de Duero. Las terrazas se han quedado desiertas y la Policía Local vigila todas las entradas y las salidas de la ciudad. Hay al menos cinco brotes descontrolados y la tasa de contagio es diez veces mayor que en el resto de España. Pero, además, es muy difícil seguir el rastro del virus porque el 92% de los positivos son asintomáticos y los vecinos de pueblos cercanos van hasta Aranda a hacer la compra, al médico o a trabajar. Ya se estudia ampliar a esos municipios el confinamiento, para que no se extienda el virus.