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La identidad digital ya no es solo un DNI online: la advertencia del presidente de la Asociación Española de Protección de Datos

El gran reto legal del futuro: proteger quién eres también en internet

La identidad digital ya no es solo un DNI online: la advertencia del presidente de la Asociación Española de Protección de Datos

La identidad digital ya no es solo un DNI online: la advertencia del presidente de la Asociación Española de Protección de Datos / Ekaterina Pereslavtseva

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La identidad de una persona ya no se limita a su nombre, nacionalidad o documento oficial. En la sociedad digital, también incluye datos, perfiles, reputaciones, inferencias y representaciones creadas en internet. Así lo explica Lorenzo Cotino, presidente de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), en un artículo donde analiza cómo está cambiando el concepto de identidad en la era digital.

Cotino recuerda que el derecho a la identidad tiene una base jurídica sólida en el derecho internacional. La Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconocen la personalidad jurídica de todas las personas. Además, la Convención sobre los Derechos del Niño protege expresamente el derecho a preservar la identidad, incluyendo elementos como el nombre, la nacionalidad o las relaciones familiares.

En España, esta identidad clásica se ha articulado tradicionalmente mediante elementos formales. Por ejemplo, la Ley del Registro Civil reconoce el derecho al nombre, mientras que la Ley Orgánica 4/2015 establece el derecho a obtener el Documento Nacional de Identidad como acreditación oficial.

Legislación

Sin embargo, el presidente de la AEPD señala que hoy existe una segunda dimensión clave: la identificación digital. La legislación sobre administración electrónica reconoce el derecho de los ciudadanos a utilizar sistemas de identificación y firma electrónica para realizar trámites oficiales con plena validez jurídica.

A nivel europeo, el Reglamento eIDAS establece un marco común para la identificación electrónica. Además, la futura Cartera Europea de Identidad Digital introduce nuevos retos relacionados con la protección de datos, como la minimización de los atributos compartidos o los riesgos de trazabilidad y reutilización de información.

Pero la identidad digital va mucho más allá de los sistemas de autenticación. Cotino explica que hoy también incluye atributos, historiales, perfiles de comportamiento, inferencias algorítmicas o reputación en plataformas digitales. Incluso puede abarcar reproducciones digitales de una persona, como avatares o simulaciones de voz y apariencia.

Según el presidente de la AEPD, el problema jurídico ya no se limita a cómo se acredita la identidad, sino también a cómo se construye y se utiliza la representación digital de una persona.

Gemelos digitales

En este contexto surgen fenómenos como los “gemelos digitales” que replican el comportamiento de una persona, sistemas de perfilado que influyen en decisiones automáticas o identidades digitales que siguen activas tras la muerte.

Ante esta realidad, Cotino plantea que el derecho a la identidad digital debería incluir varias dimensiones, como la protección frente a la suplantación, el derecho a conocer los perfiles que representan a una persona o la posibilidad de utilizar pseudónimos en determinados contextos.

La Carta de Derechos Digitales de España (2021) ya reconoce que “el derecho a la propia identidad es exigible en el entorno digital” y establece que la identidad no puede ser manipulada o suplantada contra la voluntad de la persona.

El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) ofrece muchas herramientas para proteger esta identidad digital, como el derecho de acceso a los datos, la rectificación, la supresión o la oposición al tratamiento.

Sin embargo, Cotino advierte que la protección de datos no cubre completamente todos los problemas, especialmente cuando se trata de controlar la representación global de una persona en internet.

Por eso están apareciendo nuevas iniciativas legales. En Dinamarca, por ejemplo, se ha propuesto una reforma del derecho de autor para combatir deepfakes e imitaciones digitales hiperrealistas generadas con inteligencia artificial.

Según el presidente de la AEPD, el reto jurídico del futuro será garantizar que cada persona pueda controlar cómo se construye y se utiliza su identidad digital, evitando que sea manipulada, explotada o sustituida por representaciones creadas por terceros.

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