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La surrealista boda de Mariola Orellana y Antonio Carmona: un pañuelo, una grúa y menos de 20 invitados

La protagonista recuerda en una charla con ‘¡HOLA!’ los detalles de su enlace en Gibraltar, las ausencias y los momentos más inesperados de aquel día

Antonio Carmona en una imagen de archivo.

Antonio Carmona en una imagen de archivo.

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Hay días que se quedan guardados para siempre, aunque hayan pasado más de tres décadas. Algunos regresan con una fotografía, otros con una anécdota y otros con historias que, contadas con el paso del tiempo, siguen provocando una sonrisa. Mariola Orellana ha vuelto ahora a uno de esos días junto a Antonio Carmona en una distendida charla con ¡HOLA!, en la que ha hecho balance de sus 33 años juntos y ha recordado algunos de los momentos más inesperados de su boda.

"Estamos muy felices. Son 33 años atravesando muchísimos baches, como la gran mayoría de las parejas, pero lo mejor es superarlos y estar hoy contentos con lo que hemos elegido y, sobre todo, con nuestras niñas unidas", cuenta Mariola Orellana en la conversación con la revista. La pareja, que se casó el 24 de agosto de 1993 en Gibraltar, tiene dos hijas, Marina y Lucía, y vive ahora otra etapa junto a su nieto Ismael, de dos años.

"El regalo más grande ha sido nuestro nieto", asegura. "Vivir esta experiencia juntos, los dos unidos y no separados, no tiene precio: despertarnos con él, dormir con él, llevarlo a sitios y disfrutarlo. Para nosotros, vivir a este niño juntitos ha sido la unión más fuerte de todas".

El pañuelo que les ayudó a llegar a tiempo

Pero si hay un recuerdo que Mariola Orellana guarda con especial humor es el de su llegada a Gibraltar el día de la boda. La pareja tenía prisa y se encontró con una enorme cola para entrar. Fue entonces cuando, según recuerda en su charla con ¡HOLA!, surgió una solución tan inesperada como efectiva.

"El momento más surrealista de mi boda fue cuando se nos hacía tarde. Estábamos en una cola enorme para entrar en Gibraltar y entonces Piedy Aguirre, que fue la que organizó todo y la que me metió en este lío, se le ocurrió decir: ¡vamos a sacar el pañuelo!".

Mariola explica que utilizaron el pañuelo como si tuvieran una urgencia y lograron pasar delante de todo el mundo porque no llegaban a tiempo. "Siempre nos reíamos diciendo que en mi boda se sacó el pañuelo", recuerda.

La ceremonia fue íntima y contó con menos de veinte invitados. "No vino nadie de la familia Antonio. Y para él fue triste, pero también él estaba como muy por encima de todo eso", relata Mariola, que recuerda también a sus dos hermanos, Fernando y Wico, a quienes ya no tiene consigo.

Una boda en inglés y el coche llevado por la grúa

La pareja se casó en la misma habitación en la que habían contraído matrimonio John Lennon y Yoko Ono, aunque no lo descubrieron hasta ese mismo día. La ceremonia, además, fue en inglés, algo que dejó otra anécdota.

"Nos casamos en inglés, que fue muy gracioso cuando Antonio tuvo que decir a 'I Do' y yo le traducía y él me decía de broma: 'Esta boda no vale, porque yo no sé ni lo que he dicho'".

Y la jornada todavía guardaba otra sorpresa. "A la salida, fue muy gracioso porque se llevó el coche la grúa", recuerda Mariola. Después se trasladaron a Sotogrande, a casa de Fernando, el hermano de la novia, donde celebraron una comida familiar.

El vestido tampoco estuvo exento de improvisación. "El vestido era de Zara, de color piedra, y le cosimos unas tiras bordadas que teñimos con té". Incluso faltó un trozo porque no tenían suficiente tela y todo se terminó de coser la noche anterior, a toda prisa. La camisa de Antonio también fue comprada en Zara el día antes.

Antonio Carmona ya habla de una tercera boda

Veinte años después de aquella boda civil, Mariola Orellana y Antonio Carmona volvieron a darse el "sí, quiero" en Jerusalén, esta vez en una ceremonia religiosa celebrada según el rito sefardí.

Pero Antonio Carmona, según cuenta su esposa en ¡HOLA!, no descarta una tercera. "Siempre me dice que quiere casarse tres veces, y yo le digo: 'Bueno, a la tercera va la vencida'".

Si llega ese momento, Mariola tiene claro quiénes serían las damas de honor: sus hijas Marina y Lucía. "¿Cómo sería? Pues no tengo ni idea, cuando llegue el momento ya lo pensaré", señala.

Por ahora, 33 años después de aquella boda en Gibraltar, Mariola Orellana mira a su presente junto a Antonio Carmona y a su nieto Ismael. "El regalo más grande ha sido nuestro nieto", repite al recordar la etapa que viven ahora juntos.

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