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Sí, el césped artificial también se limpia y friega

A pesar de ser más resistente y económico que la hierba natural, también requiere sus cuidados: te los contamos

Césped artificial en balcones y terrazas.

Césped artificial en balcones y terrazas. / SHUTTERSTOCK

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No todo el mundo puede permitirse un gran jardín de césped natural. A veces el espacio es poco y hay que optar por el artificial. Los hay de un increíble parecido al natural con la ventaja de que su mantenimiento es mucho más sencillo porque no hay que cortarlo. Eso sí, a pesar de ser mucho más resistente, económico de fácil instalación, hay que limpiarlo por muy dejado que seas.

A pesar de requerir un mantenimiento mucho menos trabajoso que el del césped natural, hay que tener en cuenta varios aspectos para conservarlo en su mejor estado:

  • Limpieza: La suciedad como el polvo, el derrame de líquidos o las deposiciones de animales, entre otros, deberán ser eliminados mediante aspersión o manguerazo de agua.
  • Cepillado:. El tránsito de personas sobre ese pavimento o las fuertes lluvias y viento pueden ocasionar el aplastamiento de sus fibras, por ello, se deberá llevar a cabo un cepillado a contrapelo para lograr además que la superficie luzca regular.
  • Refrescarlo: Al ser un producto sintético, cuando el césped artificial se expone a altas temperaturas asciende fácilmente de temperatura. Los césped artificiales existentes en el mercado actualmente están preparados para ser resistentes ante los rayos UV, pero no para resistir el acercamiento a fuentes de calor. Pueden llegar a derretirse en caso de superarse los 80 grados. Para refrescarlo es recomendable el riego por aspersión durante unos pocos minutos.
  • Fungicidas: A pesar de que la instalación del césped se haya hecho adecuadamente, si se ha colocado sobre una superficie natural es probable que puedan aparecer hierbas u hongos a causa de un exceso de humedad. Para evitarlo se recomienda la pulverización a base de productos herbicidas o fungicidas suaves o diluidos en agua.

El césped artificial se ha convertido en una alternativa cada vez más habitual en jardines, terrazas, patios, piscinas y zonas comunitarias. Su principal atractivo es evidente: permite tener una superficie verde, cómoda y agradable durante todo el año sin depender tanto del riego, la siega o los cuidados constantes que exige el césped natural.

Las grandes ventajas

Una de sus grandes ventajas es el ahorro de agua. En verano, mantener un jardín natural en buen estado puede suponer un consumo importante, especialmente en zonas calurosas o con restricciones. El césped artificial, en cambio, no necesita riego diario. Basta con limpiarlo de vez en cuando para retirar polvo, hojas o suciedad.

También destaca por su bajo mantenimiento. No hay que cortarlo, abonarlo, resembrarlo ni preocuparse por calvas, plagas o malas hierbas. Para muchas familias, comunidades de vecinos o personas que no tienen tiempo para cuidar un jardín, esto supone una comodidad enorme.

Otra ventaja es que mantiene siempre una imagen cuidada. Aunque haga calor, llueva poco o haya zonas de sombra donde el césped natural crece peor, el artificial conserva un aspecto uniforme. Por eso resulta muy práctico en terrazas, patios interiores, zonas de piscina o jardines donde el césped natural no agarra bien.

También puede ser una buena opción para espacios pequeños. En una terraza urbana, un balcón amplio o un patio, ayuda a crear una sensación más fresca y acogedora sin necesidad de grandes obras. Colocado con una base adecuada, transforma rápidamente una superficie dura en una zona más cómoda para estar descalzo, colocar muebles de exterior o crear un rincón de descanso.

En viviendas con niños, puede resultar útil porque ofrece una superficie más blanda que una baldosa o un suelo de cemento. Y en zonas de piscina evita que se forme barro, reduce la suciedad que entra en casa y permite caminar con más comodidad alrededor del agua.

Fibras, tonos y drenajes

Además, el césped artificial actual ha mejorado mucho respecto a los modelos antiguos. Hay variedades con fibras más suaves, distintos tonos de verde, mejor drenaje y acabados más naturales. Ya no tiene por qué parecer una moqueta rígida o demasiado artificial si se elige bien.

Eso sí, también conviene tener claro que no todo son ventajas. Puede calentarse bastante al sol, necesita una buena instalación para drenar correctamente y no sustituye el valor ambiental del césped natural o de las plantas vivas. Por eso, la mejor solución muchas veces es combinarlo con macetas, árboles, jardineras o zonas de sombra.

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