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Ahorros

El kakebo japonés: el secreto del 90% de las personas mayores para la estabilidad financiera

El método busca aumentar la conciencia sobre los hábitos de consumo y detectar patrones ocultos

El kakebo japonés: el secreto del 90% de las personas mayores para la estabilidad financiera.

El kakebo japonés: el secreto del 90% de las personas mayores para la estabilidad financiera. / Pexels

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Zamora

"¿Sabías que en Japón el 90 por ciento de las personas mayores utilizan una libreta de gastos desde que son jóvenes? Y no, no es casualidad, es uno de los secretos mejor guardados de su estabilidad financiera", dice @ahorraconmar, una cuenta de TikTok dirigida por una asesora financiera con el objetivo de enseñarte a ahorrar e invertir.

Ahorrar no siempre pasa por encontrar grandes descuentos o eliminar de golpe determinados caprichos. En ocasiones, el primer paso consiste simplemente en saber con precisión dónde termina el dinero cada mes. Esa es la filosofía que hay detrás del kakebo, un método japonés de gestión de las finanzas personales basado en registrar ingresos, gastos y objetivos de ahorro en una libreta.

Su funcionamiento es sencillo: en lugar de confiar en la memoria o limitarse a consultar de vez en cuando los movimientos de la cuenta bancaria, la persona apunta de manera periódica cuánto dinero entra y en qué lo va utilizando. El objetivo no es únicamente llevar una contabilidad doméstica, sino también detenerse a pensar antes y después de cada compra.

Una libreta para hacer visibles los gastos

Una de las principales ideas del kakebo es que escribir los gastos puede aumentar la conciencia sobre los propios hábitos de consumo. En un contexto en el que buena parte de las compras se realizan con tarjeta, teléfono móvil o mediante cargos automáticos, resulta fácil perder la percepción de cuánto se está gastando.

Por eso, el método apuesta por una rutina deliberadamente sencilla. No hace falta comprar una libreta específica ni utilizar un formato determinado. Basta con disponer de un cuaderno en el que registrar cuánto dinero se recibe, cuánto se gasta y qué cantidad se quiere reservar.

Además, algunas versiones del sistema incorporan preguntas destinadas a reflexionar sobre las decisiones financieras: cuánto se ha conseguido ahorrar, qué compras podrían haberse evitado o qué cambios pueden introducirse durante el mes siguiente.

Más control antes que grandes sacrificios

El atractivo de esta fórmula reside precisamente en que no parte necesariamente de restricciones drásticas. Antes de intentar gastar menos, propone entender cómo se está gastando.

Para quienes terminan el mes con la sensación de que las cuentas no cuadran o no recuerdan en qué se ha ido parte del presupuesto, registrar cada movimiento puede servir para detectar patrones que de otro modo quedarían ocultos.

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