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No tires tu cepillo de dientes eléctrico cuando lo vayas a jubilar: su segundo uso te sorprenderá

Uno manual obliga a frotar con fuerza y paciente, pero el eléctrico hará buena parte del trabajo con sus vibraciones y giros

Una mujer lavándose los dientes

Una mujer lavándose los dientes / Pexels

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Hay objetos que parecen tener una sola vida útil, pero en casa pueden tener una segunda oportunidad muy práctica. Es el caso del cepillo de dientes eléctrico viejo. Cuando ya no sirve para la boca, porque el cabezal está gastado o porque se ha sustituido por otro modelo, puede convertirse en una herramienta sorprendentemente eficaz para limpiar zonas pequeñas, estrechas y difíciles.

La ventaja está en su movimiento. Un cepillo manual obliga a frotar con fuerza y paciencia, pero uno eléctrico hace buena parte del trabajo con sus vibraciones o giros. Por eso puede ayudar a levantar suciedad en juntas de azulejos, bordes de grifos, rincones del baño, raíles de ventanas, esquinas de la mampara, desagües, interruptores o pequeños huecos donde una bayeta normal no entra bien.

El truco es sencillo: se reserva un cabezal viejo solo para limpieza, se aplica un poco de producto adecuado para la superficie y se pasa el cepillo sin apretar demasiado. En las juntas del baño, por ejemplo, puede ayudar a retirar restos de jabón, cal o suciedad acumulada. En los grifos, permite llegar a la base, justo donde suele formarse ese cerco que cuesta quitar. Y en los raíles de las ventanas o de la ducha, entra mejor que muchos cepillos grandes.

Eso sí, no conviene usarlo a lo bruto. El cepillo eléctrico puede ser muy útil, pero también puede salpicar producto o desgastar superficies delicadas si se presiona demasiado. Lo mejor es empezar siempre en una zona pequeña, usar poca cantidad de limpiador y dejar que el movimiento del cepillo haga el trabajo.

También es importante elegir bien dónde usarlo. Funciona muy bien en cerámica, juntas resistentes, metal, plásticos duros y rincones del baño o la cocina. En cambio, hay que evitarlo en superficies muy delicadas, madera sin tratar, pinturas frágiles, juntas deterioradas o materiales que puedan rayarse.

Cómo usarlo paso a paso

Guarda un cepillo eléctrico viejo solo para limpieza.

Ponle un cabezal usado, pero limpio.

Aplica una pequeña cantidad de limpiador adecuado para la zona.

Pásalo por juntas, esquinas, raíles o bordes sin apretar demasiado.

Retira la suciedad con una bayetahúmeda.

Aclara bien la zona si has usado producto de limpieza.

Seca el cepillo y guárdalo separado de los cepillos de uso personal.

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