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Existe un truco para gastar menos dinero en fruta este verano

Sandía, melón, ciruelas, cerezas, uvas... cuidado con la maduración de estas piezas para tener controlado tu frutero sin hacer gastos superfluos

Lavar las frutas con agua no basta para eliminar los pesticidas

Lavar las frutas con agua no basta para eliminar los pesticidas / Agencias

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En verano apetece fruta a todas horas: sandía, melón, melocotones, nectarinas, cerezas, ciruelas... El problema es que, entre el calor y las compras grandes, muchas veces parte acaba demasiado madura, olvidada en la nevera o directamente en la basura. Y ahí está el verdadero gasto: no en lo que compramos, sino en lo que no llegamos a comer.

Un truco muy sencillo para ahorrar es comprar fruta en distintos puntos de maduración. Es decir, no llenar la bolsa con todas las piezas igual de maduras, sino combinar algunas listas para comer ese mismo día con otras más verdes para los días siguientes. Así se evita que todo madure a la vez y haya que consumirlo deprisa.

Melocotones o nectarinas

Por ejemplo, si se compran melocotones o nectarinas, conviene elegir dos o tres más maduros para comer pronto y el resto algo más firmes. Con los plátanos ocurre lo mismo: mejor mezclar algunos amarillos con otros más verdes. Y con el melón o la sandía, si la pieza es grande, merece la pena calcular antes si realmente se va a consumir entera en pocos días.

Otra forma de gastar menos es comprar fruta de temporada y de proximidad, que suele tener mejor precio y más sabor. En verano hay mucha variedad, por lo que no siempre compensa pagar más por frutas fuera de temporada o por caprichos que se estropean rápido.

También ayuda revisar bien lo que ya hay en casa antes de comprar más. A veces se vuelve del supermercado con una bolsa nueva de fruta cuando aún quedan piezas en el frutero. La solución es sencilla: poner delante lo más maduro y dejar a la vista lo que hay que consumir primero.

Y si alguna fruta empieza a pasarse, no hay que darla por perdida. Puede servir para batidos, macedonias, helados caseros, compotas rápidas o para congelarla en trozos. Un plátano muy maduro, unas fresas blandas o un melocotón tocado pueden convertirse en una merienda fresca en lugar de acabar en la basura.

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