¿Tienes césped y jardín? Cómo evitar que en verano se dispare tu factura de agua por el riego
La regla de oro es sencilla: riega siempre a primera hora o al anochecer y no por costumbre sino por necesidad real

Adiós al césped artificial: siete alternativas elegantes, resistentes y de bajo mantenimiento que triunfan en terrazas y jardines este 2026
Tener jardín en verano es un pequeño lujo, pero también puede convertirse en una sorpresa desagradable cuando llega la factura del agua. Entre el césped, las macetas, la piscina, la limpieza exterior y los riegos “por si acaso”, una casa de verano o una vivienda en el pueblo puede disparar el consumo sin que nos demos cuenta.
La clave no está en dejar secar el jardín, sino en regar mejor. Muchas veces no se gasta tanta agua por necesidad, sino por costumbre: manguera abierta demasiado tiempo, riego a pleno sol, césped que exige más de lo que compensa o plantas que no están pensadas para soportar el calor.
El primer consejo es sencillo: regar siempre a primera hora de la mañana o al anochecer. Si se riega a mediodía, buena parte del agua se evapora antes de llegar bien a las raíces. En cambio, con menos calor, la tierra aprovecha mejor cada litro y las plantas sufren menos.
También conviene revisar el sistema de riego. Un aspersor mal orientado puede estar regando la acera, una pared o una zona donde no hay plantas. Parece poca cosa, pero repetido todos los días es dinero literalmente tirado al suelo. Si hay riego automático, lo ideal es programarlo por zonas y no poner el mismo tiempo para el césped, los árboles, los setos y las macetas.
Riego por goteo
El riego por goteo suele ser una de las mejores soluciones para ahorrar. Lleva el agua directamente a la raíz y evita mojar zonas innecesarias. Para huertos, jardineras, árboles jóvenes o setos funciona especialmente bien. Además, permite regar menos tiempo y con más precisión.
Consejos
Riega al amanecer o al anochecer, nunca a pleno sol.
Revisa que los aspersores no mojen aceras, paredes o caminos.
Usa riego por goteo en setos, árboles, huertos y macetas.
No cortes el césped demasiado bajo.
Reduce zonas de césped si no las usas realmente.
Elige plantas resistentes al calor y de bajo consumo de agua.
Cubre la tierra con corteza, grava o acolchado para conservar humedad.
Agrupa plantas con necesidades de agua parecidas.
Tapa la piscina cuando no se use.
Revisa fugas en mangueras, grifos y sistemas de riego.
Reutiliza agua limpia de casa para macetas.
No riegues por costumbre: comprueba antes si la tierra lo necesita.
Con el césped hay que ser realistas. Es bonito, refresca y da vida al jardín, pero también es una de las superficies que más agua pide en verano. Para ahorrar, no hace falta tenerlo como un campo de golf. Dejarlo algo más alto ayuda a que conserve mejor la humedad y resista mejor el calor. Cortarlo demasiado bajo lo debilita y obliga a regar más.
Menos verde y más grava o plantas aromáticas: no es lo mismo pero abarata
Otra opción es reducir la superficie de césped. No todo el jardín tiene que ser verde. Se pueden crear zonas con grava, corteza de pino, losas, plantas aromáticas, lavanda, romero, tomillo, santolina o especies más resistentes a la sequía. El resultado puede ser bonito, más fácil de mantener y mucho más barato.
El acolchado también ayuda. Cubrir la tierra alrededor de plantas y árboles con corteza, paja, grava decorativa o restos vegetales reduce la evaporación y mantiene la humedad durante más tiempo. Es un truco sencillo y muy eficaz, especialmente en macizos y jardineras.
Un jardín bonito no tiene por qué ser un pozo sin fondo. Con riegos bien pensados, menos césped exigente y plantas adaptadas al verano, se puede disfrutar de la casa del pueblo o de la residencia de verano sin que la factura del agua se dispare.
Si hay piscina, también se puede ahorrar agua. Taparla cuando no se usa reduce la evaporación y evita que caigan hojas, polvo e insectos. Eso significa menos rellenado y menos limpieza. También conviene revisar pequeñas fugas, porque una pérdida constante puede parecer invisible, pero notarse mucho en la factura.
Otro gesto útil es recoger agua siempre que se pueda. El agua fría que sale antes de la ducha, por ejemplo, puede guardarse en un cubo para regar macetas. También se puede reutilizar agua de lavar verduras, siempre que no tenga detergentes ni productos químicos.
Y una recomendación importante: no regar por rutina, sino por necesidad.
- Una prestataria de Benavente deberá pagar 19.000 euros de un crédito que no había firmado
- La falta de alumnos obliga a cerrar tres centros educativos en pueblos de Zamora
- Molinos de 250 metros y 95.000 paneles solares: dos proyectos que cambiarán el panorama energético y paisajístico de Sayago en Zamora
- David Gago: 'En las municipales se vota a las personas, me presento para ser el alcalde de todos y que Zamora siga viva
- Fermín Sobrón, portero del UD Logroñés: 'Ojalá el Zamora CF llegue un poquito más lejos que el año pasado
- Zamora no puede oponerse a todo
- El Consejo Consultivo rechaza indemnizar a los afectados por los incendios de la Sierra de la Culebra de 2022: “Era imposible de abordar y controlar”
- La búsqueda de Nena: una zamorana pide ayuda para encontrar a una antigua compañera de colegio de hace más de 50 años