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Ahorros

Recambios: una estrategia sencilla para ahorrar en material escolar y de oficina

La sustitución de consumibles como tinta, minas o hojas puede ser una alternativa más económica frente a la compra de productos de papelería nuevos

Material escolar en una librería-papelería.

Material escolar en una librería-papelería. / Archivo

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Zamora

Cada vez que un rotulador se seca, un portaminas se queda sin minas o una agenda llega al final de sus páginas, la reacción más habitual es sustituir el producto completo. Sin embargo, muchos artículos de papelería están diseñados para seguir utilizándose durante mucho más tiempo. La clave está en buscar primero si existe un recambio compatible antes de comprar uno nuevo.

Bolígrafos con cartuchos de tinta reemplazables, portaminas, estilográficas, determinados rotuladores recargables, agendas de anillas y archivadores son algunos ejemplos.

En estos casos, una gran parte del producto (la carcasa, el mecanismo o la estructura) continúa perfectamente funcional. Lo único que se ha agotado es el consumible.

Por eso, sustituir únicamente la tinta, las minas, las hojas o la goma puede resultar más económico que volver a pagar por todo el artículo.

El error que cometemos al comprar papelería

El precio individual de un bolígrafo o un cuaderno suele ser reducido, lo que hace que muchas personas no se planteen buscar alternativas.

Pero cuando estas compras se repiten varias veces durante el año, especialmente en familias con estudiantes, oficinas o personas aficionadas a la papelería, los pequeños gastos empiezan a acumularse.

Una estrategia sencilla consiste en comprobar tres cosas antes de tirar cualquier producto: ¿Se puede recargar? ¿Existe un recambio? ¿Puedo sustituir únicamente la pieza gastada?

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