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El truco para que te dure más el hielo en verano y no tengas que comprarlo a todas horas: no usarlo para enfriar, sino para mantener frío

Echar demasiado hielo o hacerlo antes de tiempo solo consigue aguar antes la bebida y gastar más

Latas de refrescos

Latas de refrescos / Foto de Craig Adderley

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En verano el hielo desaparece a una velocidad sospechosa. Lo echamos en vasos, jarras, neveras portátiles y cubiteras, y cuando más falta hace ya no queda ni un cubito entero. Pero hay un truco muy sencillo para que dure más: no usar el hielo para enfriar bebidas calientes o templadas, sino para conservar frías las que ya lo están.

El error más habitual es meter en la nevera portátil refrescos, agua o cerveza a temperatura ambiente y cubrirlos de hielo. Así el hielo trabaja demasiado: primero tiene que bajar la temperatura de las bebidas y después mantenerlas frías. Resultado: se derrite enseguida.

Lo mejor es enfriar las bebidas en la nevera varias horas antes. Si ya salen frías de casa, el hielo solo tendrá que mantener la temperatura y durará mucho más. Es la diferencia entre pedirle al hielo que haga todo el trabajo o darle solo la tarea final.

Consejos finales

Enfría las bebidas antes de meterlas con hielo.

Usa el hielo para mantener frío, no para enfriar desde cero.

Congela botellas de agua y úsalas como bloques de hielo.

Abre la nevera portátil lo menos posible.

No pongas bebidas calientes o templadas directamente sobre el hielo.

Usa menos cubitos si la bebida ya está fría.

Botellas congeladas

También ayuda usar botellas de agua congeladas en lugar de cubitos sueltos. Funcionan como bloques de frío, se derriten más despacio y, cuando empiezan a descongelarse, se pueden beber. Es una solución muy práctica para excursiones, barbacoas, piscina o playa.

Otro truco es poner el hielo abajo y las bebidas encima, cerrando bien la nevera portátil y abriéndola lo menos posible. Cada vez que se abre, entra aire caliente y el hielo pierde parte de su efecto. Si se puede, conviene tener una nevera para bebidas y otra para comida, para no estar levantando la tapa continuamente.

Y para las jarras o vasos, mejor no llenar todo de hielo desde el principio. Si la bebida ya está fría, bastan unos cuantos cubitos. Echar demasiado hielo solo consigue aguar antes la bebida y gastar más.

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